febrero 16, 2011

merci, manu

la resignación es un suicidio permanente.
wednesday, i'm in love.

febrero 01, 2011

en yerro

oh-god.
enero me dejó con ampollas en los pies, los labios secos y una cosa roja en la mitad de la barbilla que me sale cuando tengo mucho estrés. debo decirlo: odiodiodiodio este trabajo. y si me contengo y no completo la frase anterior con dos o tres improperios que la harían sonar más cercana al malestar que me produce, es porque todavía me queda un poco de pudor. con todo y todo, eh. odio el tacón y la media velada, el tren a la madrugada y el lenguaje cortés, la desigualdad en el grado de sonrisa, la obviedad de la discriminación, la pequeña e idiota intriga laboral, el espíritulo salaryman, el sueldo risible, el corporative spirit. hay algo muy podrido en esta sociedad. no: hay algo muy podrido en este sistema. no: hay algo muy podrido en este mundo. no. and yet, como soy una idiota absoluta, me sigue gustando la gente.
enero me dejó los dos primeros tomos de millenium, about elly (farhadi), helpless (aoyama), perfect blue (kon) y desayunos con relato de sueños a las 5 de la mañana.
no es fácil preparar revoluciones, y el corazón se me apachurra cuando lo pienso: a un lado de la balanza cuelga el calor de las noches cucharita y al otro la luz al final del mediocre túnel prolético-pelético-peludo.

enero 16, 2011

cabañuelístico

y bueno, no importa cuánto se postergue lo impostergable, la hora siempre llega.
2011, serás un año de revolución.

diciembre 30, 2010

dos-cero-uno-cero

En enero volví a casa después de haber ido a casa. Sustenté mi tesis de doctorado. Y la aprobaron. Fracasé en mi proyecto de volverme una investigadora postdoctorante e inicié mi carrera de “buscadora de trabajo”. El divorcio terminó.
En febrero me fui a snowbordear; me caí cien (no, mil) veces de culo y me reí cada vez. También me angustié mucho por el futuro y peleé mucho –pelea inútil, obvio—contra el destino.
En marzo me gradué de doctora. Conocí a Javier y conocí a Olavia (de lo nuevo, bueno y bonito que dejó este año). Y juntos fuimos al mejor karaokazo del que tenga yo memoria. Un poco por ellos empecé con twitter, un intento que prometía fracasar y cumplió con su promesa. Además me mudé a mi nueva casa vieja, y empecé a vivir con los mejores amigos que uno pudiera querer tener. También fui a ver sumo. En marzo se suicidó Y., justo un año después (un año exacto--todavía se me eriza la piel al recordarlo) del intento de suicidio de M. Fue el comienzo de un tiempo muy muy triste.
En abril tuve mucho tiempo libre; me dediqué a hacer aikido, ver películas y limpiar la casa. Vi los cerezos florecer por séptima vez.
En mayo Olavia visitó la comuna. Tocamos (bueh, “tocaron”) la guitarra, cantamos a la vera del río y comimos cantidades indecentes de comida. Di TANTAS clases de idiomas que no puedo recordar cuántos alumnos tuve. Voté, como siempre, por el candidato que no ganó.
En junio tomé mi examen de segundo dan de aikido y me sentí satisfecha con el resultado. Me convencí (ahora sí para siempre) de no poder vivir sin aikido (así me acusen de pertenecer a un culto, hmpf!). Me fui al gran templo de Ise a cumplir 34.
En julio me quedé sufriendo el verano kyotense dentro de esta casa-horno. Cuidé de una gata ajena y tuve que hacer esfuerzos para no robármela del todo.
En agosto no morí de calor (ni maté a nadie) de milagro. Fuimos a la playa y volvimos insolados. Vinieron de visita mi amiga Sustancita y su marido. Paseamos mucho, hablamos mucho, nos abrazamos largo, recargamos baterías y recordamos con exactitud por qué es que nos queremos tanto.
En septiembre nos entristecimos mucho. Mucho. Mucho.
En octubre las nubes se hicieron hilachas. Y nosotros las vimos echados en el prado. En octubre se casó mi exmarido. Además volví a ver (pero ACÁ) a mi antiguo sensei de aikido. En octubre me corté el pelo cortito, cortito. Me veo como un niño pero me encanta.
En noviembre volví a ver a Javier y conocí a Mónica y “es como si nos conociéramos de toda la vida”. Cocinamos muchas cosas y bebimos muchas otras. Prometimos seguir reencontrándonos. En noviembre aniquilé al twitter, me jodí la rodilla, fui a conciertos y obras de teatro memorabilísimas, conseguí el trabajo actual y empecé a buscar maneras de dejarlo. En noviembre mi chico y yo jugamos a las antípodas pero al revés. Y no nos gustó “esse negócio de viver longe de mim”.
En diciembre compré una maravillosa estufa de kerosene. Todavía no entiendo cómo pude haber vivido sin ella. Además fuimos a la maravillosa Kanazawa. Pasé una (inusitadamente) muy feliz navidad. Y empecé un trabajo que, a una semana de su inicio, ya odio.

Este año no leí tanto como hubiera querido pero leí más que el año pasado. Ví muchas películas, escuché mucha nueva música (aunque no compré casi nada), viajé un poquito, como para no perder la práctica. Hice mucho aikido, pero no escribí ningún artículo. Quise mucho y me quisieron mucho. Y se me olvidan muchas cosas, seguro, pero así, en retrospectiva, no parece del todo un mal año.

Bueno, sacúdanse las orejas que se viene el del conejo. ¡Feliz nuevo año!

diciembre 28, 2010

no, no he muerto

sólo estoy trabajando.
en el país del overworking.
*sigh*

diciembre 13, 2010

lucía

13, tarde como siempre, lo recuerdo:
una yilé --perro andaluz--, un alfiler en tebas, la espada de siracusa.
no hay ojos que no ven.

seca

me pregunto si es el tiempo el que nos hizo esto.
¿es habernos vuelto viejos lo que mató esa emoción? (escribo la palabra "emoción" y justo entonces las ganas irrefrenables de escribir que habían estado ahí, en la punta de los dedos, desaparecen). hay días en que soy un río seco. y como no oigo más mis propios cantos rodados, me enfurezco y tengo ganas de culpar al país, a la economía, al aikido, a la academia, a los enemigos, al invierno. "son ellos", digo acusadora, como esperando que ellos se sonrojen y se vean descubiertos y se entreguen y aparezca en todos los periódicos que los causantes de la sequía en el alma han sido puestos tras rejas y que mi nombre vuelve a ser "borbotón". he de reconocer que la metáfora es lamentable, justo cuando medio país se hunde en agualluvia y un cuarto se hunde en lodo.
una vez: es menester buscar el estremecimiento, la revolución. y dos segundos después: lo natural es la quietud, el sin-sobresalto. ¡que alguien resuelva este dilema, que algo revuelva este sistema! de tanto repetir la forma y las formalidades, de tanto creer que es cierto que lo que importa tanto es tanto saber, he olvidado que el secreto es aguzar la mirada, afilar la palabra.
yo sólo creo (de crear) ahí.
he aquí lo que te digo, in-mundo: no estoy lista para tener el alma-en-pena. el libro (aún por leer) que hiela la médula de emoción, la palabra justa para decir que nada puede decirse, la música que pare (de parir) lágrimas y ganas de bailar están ahí.

diciembre 10, 2010

fe de ratas

las inaptitudes de jacques-allain miller para la labor editorial son ampliamente reconocidas en el univers(it)o psicoanalítico. a estas alturas no debería irritarme. pero que cuando lacan habla del ideograma de madre y sus visibles pezones (母) miller ilustre la explicación con el ideograma de maldad (悪) me resulta insoportable (deformación profesional). miller: o le aprendes algo a los de la association (xanadu est encore loin) o te dejas de andar "estableciendo" los textos de lacan.

diciembre 06, 2010

diciembre, diciembre

marde (no es un typo) me escribe y (creo que) cita a un piedracielista y me dice que "sucede que es diciembre en todo el mundo, y es día sábado en Colombia entera. Azulado de días y de todavías, diciembre se me sube a la cabeza". es cierto. es diciembre. y debería ser triste pero ocurre que no.
no nieva, todavía, porque acá el frío no nace de los cielos sino de los suelos. mi cuarto, que es un cuartito diminuto cuyo piso es una delgadísima laja de madera, se chupa todo el frío húmedo que emana del entresuelo. si el frío se materializara consistentemente, en esta ciudad nevaría de abajo hacia arriba y el piso de mi casa sería un pista de patinaje. me apero: una alfombra eléctrica, una colcha (más) de plumas, una estufa de gas que compraré con mi primer sueldo, camisillas térmicas y medias gruesas. el invierno es duro (pienso) pero no tanto como el verano: al menos no roba la posibilidad de hacer cucharita.
la navidad amenaza con venir, de nuevo. recuerdo la primera en japón: tenía diecisiete y un cigarrillo escondido entre el diccionario. había engordado tantos kilos que mi cuerpo estaba lleno de rayones rojos (que ahora son blancas estelas). había visto de nuevo la nieve (después de muchos, muchos años--tantos que parecía la primera vez). estaba triste y odiaba estar lejos de casa. todo cambia tanto después de diecisiete años: esta nochebuena voy a seguir amando y odiando la navidad. voy a estar lejos de casa. no voy a estar sola.
es diciembre. diciembre, diciembre.

noviembre 30, 2010

plazo

diez y todo es lo que no es.
así.

noviembre 28, 2010

9

este domingo en realidad nunca existió.

8

uy, qué cursi me pone el tequila.

noviembre 26, 2010

7

weeeeeekend.
five long days waiting for you.

noviembre 25, 2010

40th

On the morning of his suicide, Mishima carried out a second-to-last performatic event that must be taken into account: He took the last chapter of his final novel, The Decay of an Angel, to the publishers. Not only it is unlikely that he finished the novel on the previous day, but also it has been proved that by the summer of that very year a first draft of the novel’s ending was ready. There is, thus, no coincidence in his choosing the day the last chapter of his five-year project would come to and end as the day to carry out the grand finale of his tragedy-bound life.
Whether Mishima was purposefully indicating that a key for understanding his suicide was ciphered in his last novel or not, it is difficult to determine. However, during the five years that took Mishima to produce the four volumes on Matsugae Kiyoaki’s life and posterior reincarnations, several elements hinting towards this point can be found.
For instance, when the third volume of the novel, The Temple of Dawn, was published Mishima suddenly referred to this novel in his usually theoretical column “What is a novel?”. In it, and in a very confessional manner, Mishima reflected upon the feeling that finishing this novel would cause him. “There is still one volume left. The last volume. These words, “when this novel is over”, have become my biggest taboo. Since I cannot conceive of the world after this novel has finished I hate to imagine it as much as I am scared to”. To a certain extent, Mishima’s world reaches as far as the last volume of his last novel goes; the end of the novel must then necessarily mean the death of the author.
Now, Mishima’s conception of death was highly influenced by the classics, particularly by the Greek tragedy, therefore, Mishima’s notion of death was none other that the ideal of the tragic hero’s beautiful death.
However, for this beautiful, tragic death to be complete, a spectator was needed, someone who witnessed this spectacle and, much as in the Lacanian case of the child gazing at his reflection on the mirror, acknowledged that this action is valid. In Mishima’s case, however, this character who watches, this Other to whom death is offered, does not exist beforehand and must be constructed from scratch. A skilful and experimented playwright, Mishima wrote the scenario for his political play, trained the actors who were to play the secondary roles, and trained himself for the leading part. As a spectator he chose none other but a concept: that of the Emperor.
In regards to the Emperor as the addressee of his final act, Mishima seems to have carefully crafted a situation from which he could have no escape, and which had already been hinted at by Runaway Horses’s protagonist, Isao, when he refers to loyalty to the Emperor.

norte y sur

el cielo de fin de noviembre se pone azul de tanto frío. las hojas empezaron a hacer eso tan raro que hacen cada otoño: se encienden. miro este cielo de vidrio y me pregunto si pronto lo atravesará un misil. la amenaza de guerra parece a la vez un panfleto de los medios y un muerto mal enterrado que regresa, amenazante. se tensan las cuerdas de la xenofobia y se afinan los temores primitivos: el del extranjero que no parece extranjero pero que está listo a atacar desde la similitud que lo encubre.
las noticias me desorientan: hasta el procurador tiene (un poco de) razón.


noviembre 24, 2010

noviembre 23, 2010

4

stew party.
i brought the bread.
a kind of thanksgiving, i guess.

noviembre 22, 2010

3

lunes.
el horóscopo pronostica desgracias. por fortuna no le creo. llego tarde a la clase, pero decido vestirme de gala: aquí estoy de nuevo sobre el tatami. no le hago daño a mi rodilla, la niña de mis ojos. me muevo suavecito como gato. sudo poco. se siente bien. soy un poquito adicta al placer de mover el cuerpo. y a las uñas. y al cigarrillo, aunque fume tan poco últimamente. y a la duda. en la uni me espera un festival universitario con el que no tengo ninguna conexión. ¿cuándo dejé de ser estudiante--en el corazón? pienso en lo que significará trabajar en este país, con un contrato que me garantiza seis días de vacaciones pagas al año. pienso en una breve luna de miel antes de venderme al mundo laboral. kanazawa, quizás. también me espera un desesperanzado, una visa que no se concede, y una frase: "es como si nos hubiera caído una maldición". me quedo sin saber cómo conjurar maldiciones pero leo y corrijo la tesis de e. y pienso en la certeza de que los viajeros modernos sigamos buscando el camino que nunca ha sido recorrido. doy mi última clase de lunes. se despiden con tristeza de mí y yo me extraño: ¿me quisieron todo este tiempo? me duermo en el tren y tengo sueños de un minuto: mi antiguo profesor uniandino vive en el valle de miyama-cho. tiene el pelo y la barba blancas, pero el torso desnudo y musculoso. me dice: vivo seis meses acá y seis allá. yo pienso que yo podría hacer lo mismo y él me contesta que no, que sólo después de ser vieja podré. me despierto un segundo antes de que cierren las puertas y logro bajarme del metro. al volver a casa como comida ajena y vuelvo al recurrente tema: las relaciones que terminan. todas las relaciones terminan. yo ya no quiero ver más el fin de una relación. no quiero corazones rotos. y sin embargo, todos los corazones se rompen. y sanan. meto al microondas un sobre con semillas de gingko y las oigo reventar. las salo, me sirvo el último trago de ice wine y siento una repentina calma. todo estará bien. todo.

noviembre 21, 2010

2

盛り上がろう~って言われても
盛り上がれないという
この気持は
チャリティ・ライブと関係してるのか
癌の恐怖と関係してるのか
着たことのないワンピースで行ったと関係してるのか・・・
とにかく
皆が
征服みたいに着ているTシャツは着たくない
天邪鬼だから
思う。
いやいや、
元気で居るのはもちろん大事だけど
傷口を見せびらかすことは
どういうふうに理解したらいいのか?

noviembre 20, 2010

1

me monté en bus porque, bueh, qué sé yo, hay que hacer caso al doctor. además: un tiquete de un día y puedo montarme en tantos buses como quiera. (bonita hora de descubrir este detalle que habría sido de utilidad turística hace una semana). me dan ganas de estar todo el día dando vueltas por kyoto dentro de uno y otro y otro y otro y otro bus. pero todo el día tuve que correr para llegar a algún lugar. lugares en los que, dicho sea de paso, no estuve nunca del todo ahí. raro.

por la noche fui sola a teatro. hace muchos años no iba (con tanta frecuencia y/o sola) a teatro. eso es lo fantástico de hacer traducciones ocasionales: le dan a usted un catálogo que lo pone a maldecir durante treinta días seguidos, pero al final resulta con tiquetes gratis para ver cosas rarísimas. hoy vi "hot pepper, air conditioner and the farewell speech". lo particular de ésta es que los personajes repiten compulsivamente unos diálogos perfectamente triviales y se mueven como si el cuerpo les picara desde adentro. es como si se estuvieran rascando esa piquiña con palabras.

por ejemplo: es su último día de trabajo. empleada por contrato, sabe que algún día, tarde o temprano, le cortarán la cabeza. se prepara, como todos los días, para salir a trabajar: se maquilla--aunque sabe que eso ya no importa. hace calor. es verano y las cigarras chillan allá afuera su desesperante puntilleo. miiiiiiiiiiiiiii, miiiiiiiiiiii, miiiiiiiiiiiii. antes de salir, se pone los zapatos negros, brillantes, de tacón (sí, esos que tiene puestos ahora mismo). los limpia, los pule. se pregunta qué hará en adelante. se pregunta si vivir un día más. abre la puerta y da un paso, el primer paso de su último viaje al trabajo, un paso al que le pone todo el peso del cuerpo (no es cuestión de dar pasos sin peso) y ahí, debajo de su zapato, está la cigarra. irreversible. la aplasta. ese animalito, que sale de la oscurísima tierra para vivir una efímera vidita que gasta gimiendo y gimiendo, muere aplastado bajo su zapato igual que moriría una cucaracha milenaria y resistente a la radiación. pero gracias por todo, dice en su discurso de despedida. gracias por compartir conmigo el jabón para lavar los platos. eso es todo. la luz se apaga.

me duele la panza. hoy hace un poco menos de frío. ¿hará calor en el hemisferio sur?