*ando pensando en la posguerra japonesa. es decir, en ahora. hipótesis: la posguerra no tiene fin (hasta que no llega otra guerra). sin embargo, en marzo de este año algo se transformó en este país. hipótesis dos: con el suicidio de mishima se cierra una etapa y con el fin de la burbuja se cierra otra. ¿el terremoto de tohoku cierra una etapa más?
*la literatura japonesa no está muerta (aunque tampoco está de parranda). vamos tras la pista de hoshino tomoyuki y de lo que ofrece el premio akutagawa.
*sigo sin entender este gusto por el ideal de la mujer dulce y tierna que siempre pide disculpas. esta pedofilia encubierta. en este país hay niñas, hay adultas que juegan a ser niñas y hay madres. no hay mujeres. (ojo, hablo de categorías, no de individuos: cuando lacan dijo "La mujer no existe" las feministas estaban tan ocupadas poniendo el grito en el cielo que no entendieron que no hablaban de ellas sino de su ideal).
*me encanta osaka, tan diferente de kyoto, tan ruidosa, tan brillante, tan amontonada. la gente habla duro y se ríe y pelea. es japón tan de otra manera que me aturde. a veces no sé si lo raro es una ciudad como osaka o si es kyoto la excepción. la imagen: el jardín tradicional de keitakuen (y bueh, ¿qué es la tradición? de acuerdo con la época en que se diseñó éste sería un jardín "moderno") tiene un lago con nenúfares, una casita de té, un camino de piedras, un bosque artificial... y está coronado por el skyline del área de tennoji, que parece hecho de cartulina.