mayo 27, 2011

japonesadas

*sigo leyendo la novelita (me toma mucho tiempo leer en japonés, aun a murakami) y muchas veces me intriga la manera como ciertas cosas se habrán traducido al español. desde el título. ¿uno-cú-ocho-cuatro? la referencia orwelliana es demasiado obvia como para no notarla, pero el juego de palabras se pierde. ¿cómo habrá hecho el traductor al castellano para explicar todas las referencias al japón de la burbuja? ¿cómo traducen las onomatopeyas? ¡¿cómo traducen a eri que sólo habla en hiragana?!
*ando pensando en la posguerra japonesa. es decir, en ahora. hipótesis: la posguerra no tiene fin (hasta que no llega otra guerra). sin embargo, en marzo de este año algo se transformó en este país. hipótesis dos: con el suicidio de mishima se cierra una etapa y con el fin de la burbuja se cierra otra. ¿el terremoto de tohoku cierra una etapa más?
*la literatura japonesa no está muerta (aunque tampoco está de parranda). vamos tras la pista de hoshino tomoyuki y de lo que ofrece el premio akutagawa.
*sigo sin entender este gusto por el ideal de la mujer dulce y tierna que siempre pide disculpas. esta pedofilia encubierta. en este país hay niñas, hay adultas que juegan a ser niñas y hay madres. no hay mujeres. (ojo, hablo de categorías, no de individuos: cuando lacan dijo "La mujer no existe" las feministas estaban tan ocupadas poniendo el grito en el cielo que no entendieron que no hablaban de ellas sino de su ideal).
*me encanta osaka, tan diferente de kyoto, tan ruidosa, tan brillante, tan amontonada. la gente habla duro y se ríe y pelea. es japón tan de otra manera que me aturde. a veces no sé si lo raro es una ciudad como osaka o si es kyoto la excepción. la imagen: el jardín tradicional de keitakuen (y bueh, ¿qué es la tradición? de acuerdo con la época en que se diseñó éste sería un jardín "moderno") tiene un lago con nenúfares, una casita de té, un camino de piedras, un bosque artificial... y está coronado por el skyline del área de tennoji, que parece hecho de cartulina.

mayo 21, 2011

deja vu

como yo vivo en el futuro, tengo el pleno derecho para decir esto otra vez:
el mundo no se acabó.

mayo 19, 2011

inventario

tengo 34 años, muchas canas, músculos en la panza, miopía moderada y una linda dentadura.
tengo un cuarto pequeño con una pequeña biblioteca, dos bicicletas (una no anda), un computador que de tan viejo da vergüenza, y una máquina de cocer arroz.
tengo la obra completa de Mishima en edición de lujo (pequeño tesoro), todos los tomos de Astérix, seis trajes de aikido, una espada de madera, un tocador antiguo y una colección de fotos con tapas de alcantarillas.
tengo un título de doctor, un segundo dan en aikido, un certificado en psicología y una licencia de conducir (al lado derecho de la calzada).
tengo amigos imaginarios, amigos de cuerpo presente, un conocido en cada rincón del planeta, compañeros universitarios, rivales y enemigos de varios orígenes, alumnos y exalumnos, profesores y exprofesores, amigos y examigos.
tengo un padre, ocho hermanos, doce sobrinos, una sobrina-nieta y una madre enferma de cáncer.
tengo mucho miedo.

mayo 09, 2011

1Q84

antes de empezar la novela dije: "seguro que en esta también hay largos párrafos sobre algún compositor de música clásica, una fantasía lésbica, una diatriba contra la literatura contemporánea japonesa y alguien cocinando pasta". y nos reímos.
voy en el capítulo cinco. sólo falta que aparezca alguien cocinando pasta. (sigh...)

lustrelessness

¿vieron que todo el mundo anda diciendo que Sabato dijo que vivir es irse desilusionando? a mí la verdad no me consta porque soy pésima para las citas y tengo la memoria literaria bastante atrofiada. me acuerdo de la emoción que me dio Sabato en los años mozos y que volví a preguntarme por qué había cometido la idiotez de estudiar psicología cuando leí El Túnel. en fin, citas más, citas menos, creo que en efecto la vida trae consigo la desilusión. digamos: de tanto ponerse la misma camiseta que alguna vez fue de intenso azur, ésta se convierte en un trapo celestito insulso. ahí (cuando el color palidece, cuando la novedad escasea) comienza el verdadero conflicto existencial: ¿qué hay después del "vivir felices y comer perdices"? yo no soy de los que se cobijan con los ideales de una nueva era pero tampoco tengo pretensiones existencialistas, luego no celebro ninguna muerte de estado: ni la de del desertor cubano, ni la de bin laden, ni la de raúl reyes, ni la de álvaro gómez. que en el mundo haya un hijo de puta menos puede ser un consuelo particular, pero vaya usted a ver cuántos piensan que el hijo de puta que anda sobrando es usted. hasta ahí todo bien. pero esos clamores nacionalistas, esos destellos patrióticos, esas ansias gregarias... ¿no ven que es lo mismo de antes, lo mismo de siempre?
igual con el amor. sábado whatever works y domingo revolutionary road: el amor es un campo desierto en el que dos ciegos hacen hasta lo imposible por hacer al otro ver lo que hay. encuentro inútil, por supuesto, pero esto es también tan trillado como "the grass is always greener".
la pregunta (mi pregunta) es qué hacer ahí. qué hacer cuando se pierde el brillo...