febrero 01, 2011

en yerro

oh-god.
enero me dejó con ampollas en los pies, los labios secos y una cosa roja en la mitad de la barbilla que me sale cuando tengo mucho estrés. debo decirlo: odiodiodiodio este trabajo. y si me contengo y no completo la frase anterior con dos o tres improperios que la harían sonar más cercana al malestar que me produce, es porque todavía me queda un poco de pudor. con todo y todo, eh. odio el tacón y la media velada, el tren a la madrugada y el lenguaje cortés, la desigualdad en el grado de sonrisa, la obviedad de la discriminación, la pequeña e idiota intriga laboral, el espíritulo salaryman, el sueldo risible, el corporative spirit. hay algo muy podrido en esta sociedad. no: hay algo muy podrido en este sistema. no: hay algo muy podrido en este mundo. no. and yet, como soy una idiota absoluta, me sigue gustando la gente.
enero me dejó los dos primeros tomos de millenium, about elly (farhadi), helpless (aoyama), perfect blue (kon) y desayunos con relato de sueños a las 5 de la mañana.
no es fácil preparar revoluciones, y el corazón se me apachurra cuando lo pienso: a un lado de la balanza cuelga el calor de las noches cucharita y al otro la luz al final del mediocre túnel prolético-pelético-peludo.

2 comentarios:

Olavia Kite dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Olavia Kite dijo...

Si bien la vida de salaryman mata el alma, no se me mate los pies. Compre almohadillitas antes de que le toque entrar en el maravilloso mundo de los parches callicidas.

Cómo me duele decirle que ganbaree en estas condiciones tan pichurria, pero es que no queda más. 頑張るより、むしろ我慢してね。