octubre 31, 2006
el gusto es mío
Me gusta leer antes de dormir, me gusta recordar los sueños que he tenido la noche anterior, me gusta dormir con una cobija gruesa encimay un brazo alrededor. Me gusta tomar café sin azúcar y fumar un cigarrillo después del almuerzo. Me gusta hablar con los amigos, me gusta bailar sola, me gusta cantar canciones que tienen recuerdos. Me gusta hacer aikido en la mañana, me gusta tomar una ducha despacito.Me gusta mirar las manos de la gente, me gusta sentir la textura de las telas. Me gusta caminar sin dirección, sentir el sol en la cabeza, ver la luz de las seis de la tarde sobre los cerros de Bogotá. Me gusta el azul del cielo de otoño, el verde de los árboles en verano, y el blanco, pesado como un plomo, de las mañanas nevadas. Me gusta el olor del kinmokusei. Me gustan las coincidencias y las casualidades, pero detesto las sorpresas. Me gusta volver a casa, me gusta recostarme en el regazo de mi mamá y que me consientan la cabeza. Me gusta tener discusiones y después hacer las paces. Me gusta la sensación que producen tres tragos de alcohol, me gusta la cerveza en las tardes soleadas. Me gusta comer chocolate y lamer los rastros que quedan en los dedos. Me gusta tener treinta años, me gusta la idea de envejecer sin complejos. Me gusta el sonido de una tetera en la que hierve el agua. Me gusta tomar la taza del té con ambas manos y sentir cómo absorben el calor del líquido. Me gustan los gatos, me gustan los ríos, me gusta como se ven las ciudades desde arriba de una montaña. Me gustan las palabras livianas. Me gusta la gente a cuyo lado todo parece fácil. Me gusta la efímera sensación de que todo lo que uno quiere podría, en efecto, ser posible. Me encanta imaginarme el futuro. Me gusta no tener todas las cosas que quisiera tener. Me gustan los ojos. Me gusta mirar a los ojos. Me gusta usar gafas y convertirme en otra persona cuando me las quito. Me gusta el pelo brillante. Me gusta saber calcular las distancias. Me gusta hacer listas.
octubre 28, 2006
when letters don't reach their destinations
sobre el andén, un overol relleno con un cuerpo inmóvil. sobre el asfalto, una moto destrozada y un carro abollado, con el signo de "conductor principiante". por todas partes, cartas, sobres, postales.hoy vi morir un cartero.
octubre 17, 2006
Olavia, matrimonio, timing

Visito el blog de Olavia con frecuencia. Además de la morbosa curiosidad que me hace visitar casi todos los blogs que visito, leo el de Olavia porque me sorprende lo cercana que me resulta a veces y lo distante que la encuentro otras. Como una especie de doppelgänger con jetlag. También lo leo porque es un blog impecablemente escrito. Me gustaba, por ejemplo, la época en que tenía saudades de un Japón que aún no conocía, y todo el proceso de llegar hasta acá, de empezar a vivir acá. Me imagino que su vida en Tokyo debe ser radicalmente diferente de la mía en Kyoto, y esa diferencia también me gusta. Me imagino además que Olavia tiene muchos años menos que yo, que andaba por lugares de Bogotá que yo no frecuentaba, que escucha música que yo no conozco, que ha visto un Japón que yo ni siquiera puedo imaginarme...
Como casi nunca dejo comentarios, me siento una visitante invisible, pero un post sobre el matrimonio (en realidad sobre uno solo) me hizo sentir ganas de aparecerme con nombre.
Cuando era niña yo soñaba con ser solterona. Cuando era adolescente quise ser libertina y promiscua. Cuando me fui de concubinato pensé que no había mejor estado. Y cuando me casé me di cuenta de que no era cierto. “No está tan del todo mal casarse”, pensé. Casarse no significa tener que dejar de andar por el mundo, ni de estudiar; no significa cambiar los Converse por un delantal, ni las fiestas por sesiones de canasta. Claro, tampoco significa necesariamente haberse vuelto económicamente estable, but aren’t we used to that already? Algo así escribí en una sucesión de comentarios, a la que alguien contestó con un “nada envidiable”...
Desde que leí ese comentario no he podido dejar de preguntarme dos cosas. ¿Por qué se casa la gente? ¿Por qué la gente que no se ha casado siente que casarse es algo tan terrible?
Creo que es inevitable pensar que casarse significa haber hecho ya las cosas que uno tenía que hacer con su libertad y que está listo para sentar cabeza. Nada más falso. Ahora tengo la certeza de que uno nunca está listo para casarse y que si lo hace es porque ha encontrado el momento correcto para hacerlo. Nada más. No me parece mal que la gente se case a los veinte, de blanco y esmóquin, compre casa, tenga niños, pague el bono del colegio, trabaje, trabaje y trabaje y después se muera. Cada cual con sus opciones. Pero no creo que el matrimonio implique necesariamente ninguna de las anteriores. No para mí, al menos… Yo me casé porque era el medio correcto para estar con quien quería estar en el lugar donde quería estar. No tenemos carro ni casa (aunque sí beca), no tenemos niños y no sé si algún día vamos a tener alguno de éstos. Si los tenemos, supongo que también será si el timing es correcto y no porque sea lo de hacer.
El timing. Justo lo que andaba rondándome por estos días en la clase de aikido. No hay un timing determinado para todas las técnicas, no hay un timing determinado para todas las personas. Cada vez que hay un ataque hay que calcular la distancia, prever algunas posibles entradas (o salidas) a éste, y actuar cuando es el momento correcto de actuar. Es muy importante en aikido ser sensible al buen timing. Un poquito tarde y el ataque da en el blanco. Un poquito antes y el atacante se da cuenta de para dónde va uno y puede cambiar su ataque. No es que nada de esto sea particularmente grave, por supuesto. Si el ataque es certero, lo máximo que podría pasar es que el brazo del atacante se estrelle contra la cabeza de uno, que la clásica conversación “uy, qué pena”, “no, fresco” ocurra y que se vuelva a empezar. Pero si uno encuentra el timing adecuado el ataque se traduce en un movimiento conjunto que es, a mi juicio, delicioso.
¿No hay un timing correcto para cada uno, para cada circunstancia? Yo no sé si haya una “buena” edad para casarse, un estado correcto, una situación económica ideal. No sé si uno deba casarse a los veinte o a los treinta, cuando haya sentado o perdido la cabeza, o nunca jamás de los jamases. Pero me dan ganas de pensar que cualquiera de éstas es válida y que a cada uno le toca descubrir cuándo es su momento justo.
Y ya.
Espero que Olavia encuentre su timing correcto. Y que siga escribiendo bonito desde su universo paralelo.
octubre 15, 2006
ensalada de papaya verde




sábado por la noche. por primera vez en años he pasado el sábado entero en la universidad, escribiendo el paper que voy a presentar este jueves. escribir en japonés me da dolor de cabeza y ganas de llorar. se trata de un bodrio sobre el acting out como escenificación del material reprimido y del paso al acto como acceso a la subjetividad a través del crimen. ¿cómo puedo yo escribir cosas tan aburridas? me duele la panza y el tipo del escritorio de al lado sorbe una pasta que parece no acabarse nunca. no lo soporto: me voy a casa.
paul y la comida recién hecha me esperan. "esto es lo que necesitas", me dice.
octubre 11, 2006
uno más

las instituciones no tienen memoria; somos los que hacemos parte de ellas (¿y también los que no?) quienes tenemos que recordar su historia, contarla, repensarla, criticarla, volverla a armar.
***
mirar el pasado es un acto doloroso. TODO pasado. el pasado está indefectiblemente preñado de errores, de abusos, de odios. mirar hacia atrás implica enfrentarse con ese malestar.
***
¿por qué colombia es un país tan carente de memoria? hoy se me ocurrió una interpretación psicoanalítica: el Otro (mayúsculo, el de la ley) colombiano mantiene su status de poder (simbólico) impidiendo que se mire el pasado. por eso en colombia, además de doloroso, mirar el pasado es un acto subversivo.
***
invitar a las estudiantes de cómbita y motavita que estudian en tunja a escribir sin tapujos sobre su propio cuerpo; escuchar a quien se acuesta en un diván a recordar la infancia; hacer un documental sobre el palacio de justicia. todas son iguales; todas andan apostándole a la memoria.
salvo que a la profesora y a la psicoanalista no las van a amenazar de muerte. a la documentalista sí.
(cuídate y no mires hacia atrás. buen viaje.)
octubre 09, 2006
octubre 07, 2006
octubre 05, 2006
kafka on the shore
"Hello there," the old man called out.The large, elderly tomcat raised its head a fraction and wearily returned the greeting in a low voice.
"A very nice spell of weather we're having."
"Um," the cat said.
"Not a cloud in the sky."
"...for the time being."
"Is the weather going to take a turn for the worse, then?"
"It feels like it'll cloud up towards evening." The black cat slowly stretched out a leg, then narrowed its eyes and gave the old man another good long look.
With a big grin on his face, the man stared right back. The cat hesitated for a time, then plunged ahead and spoke. "Hmm... so you're able to speak."
"That's right," the old man said bashfully. To show his respect, he took off his threadbare cotton waking hat. "Not that I can converse with every cat I meet, but if things go well I can. As right now."
"Interesting," the cat said simply.
murakami haruki, 2003
octubre 04, 2006
paul dixit

"... y al tipo le ofrecieron irse a trabajar a quito o a shanghai, pero como según él todo el mundo ha leído a tintín y sabe al menos dónde queda shanghai, mientras que nadie sabe dónde queda quito, escogió china. según él, para sus futuras referencias era mejor decir que había trabajado en china que en ecuador.
no sé... yo prefiero elegir pensando en la vida que en la hoja de vida".
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