junio 30, 2006

little curiosities 1

todos sabemos que en japón hay todo tipo de vending machines. todo, desde condones hasta sake, desde té verde hasta caldo de pollo, TODO puede comprarse en estas omnipresentes bestias. lo que pocos conocen, sin embargo, es su historia, sus ancestros, su evolución. señoras y señores, en exclusiva para ustedes, algunos vendingsaurios.

Especímen 1: Vendinghuevosaurio


Especímen 2: Vendingtomatosaurio


Especímen 3: Vendingpimansaurio

singing in the rain


Vivía en Matsue, en la provincia de Shimane, donde se supone que nacieron los dioses que crearon al mundo. Yo era estudiante de intercambio y había tenido la extraña suerte de caer en una familia en la que se conjugaban todos los elementos de la tristeza. El padre era, además de profesor de Kendo en una escuela primaria, alcohólico; perdía la compostura y los buenos modales después de las diez de la noche. La madre parecía una muñeca envejecida prematuramente que se consumía sin decir ni una palabra, pero un tic en el ojo izquierdo revelaba su angustia contenida. Del hijo nunca supe nada: jamás me dirigió la palabra. A la hija la habían cogido robando vestidos en el centro comercial del pueblito o fugándose a la medianoche para la casa de un novio que debía tener apenas un par de años menos que su papá.
Pero nadie decía nada.
Cuando nos sentábamos a la mesa cada noche, la conversación giraba siempre alrededor de las mismas trivialidades: a qué sabía el café de Colombia, cuántos hermanos tenía, qué nueva palabra había aprendido en el colegio. El climax de nuestras charlas llegó el día que pude comer con palillos por primera vez. Nunca volví a ver tanta euforia en la casa como esa noche.
Supongo que cuando uno se ha ido lo más lejos posible no puede querer irse aún más lejos sin que esto signifique ir de vuelta. Yo me había querido ir y por eso resulté en la casa de esta gente. Cuando empecé a querer irme de ahí entendí que en el fondo lo único que quería era estar de vuelta.
Y así ha seguido siendo desde entonces.
Yo solía evadir las peleas conyugales, los regaños paternos y demás delicias de mi vida familiar japonesa enchufándome a un walkman sony azulito que ya para esa época estaba pasado de moda. Escuchaba varias veces por semana el "Pelusón of Milk", "Moving Pictures" y casi todo Serú Girán. Pero una de mis ambientaciones musicales favoritas era "Tango 4". "Mala señal" en el camino al colegio, "Cucamonga dance" cuando el día parecía haberse compuesto, "Happy and real" cuando llegaban cartas.

Una noche de diciembre, de regreso a la casa, cantaba una de Tango 4 con la felicidad que se siente cuando la letra de una canción se vuelve realidad.
En medio de las lluvias del invierno
no hay tiempo ni lugar
yo sé que entenderás que amor
para quien busca una respuesta
es un poquito más que hacerte bien
Tenía un paraguas cerrado y guardado dentro del maletín, pero haberlo abierto habría significado no mojarme en la lluvia de mi primer invierno. Era una oportunidad de oro. Faliz y cantante empecé a andar el trecho entre la parada del bus y mi casa, con la placidez que produce saber que cuando uno llega habrá una tina llena de agua caliente esperando. Pero no más de cuatro cuadras después, uno de los señores que se había bajado en la misma estación se me acercó y me ofreció un paraguas con un gruñido. "Kasa sashinasai!" Se quedó parado a mi lado hasta que hube abierto el paraguas y se fue refunfuñando, cerrándose la gabardina y maldiciendo pasito.
Siento que después de esa noche algo se rompió. Nunca volví a mojarme en la lluvia, empecé a creer que los paraguas eran útiles e incluso bonitos, y dejé de llevar el registro escrito de los días en que llovía y de la manera en que llovía. Los padres tuvieron que buscar al dueño del paraguas, devolverlo con mil excusas y promesas de que nunca volvería a salir de casa sin el mío propio.

junio 26, 2006

1 y 30


es la una y media de la mañana de mi cumpleaños número treinta. los sucesos de esta primera hora (y treinta) han sido:
-acabar la última de siete botellas de vino y hacer parte de una improvisada sesión de masaje
-perder el metro y regresar a casa en el último tren de la noche
-caminar en la lluvia desde la estación
-abrir la puerta de la casa y encontrarnos con una cucaracha gigante
-aspirar a la susodicha (somos unos genios de la destrucción masiva)
¡creo que ésta será una década fantástica!

junio 21, 2006

上京


en los tiempos del shogunado, los señores feudales tenían que ir (literalmente, subir) a Edo para rendir cuentas y honores al shogún de turno. mientras tanto, en Kyoto el emperador jugaba a las cartas y a los amores, e ignoraba lo que ocurría más allá de sus jardines.
mañana me voy a hacer la versión moderna de esta costumbre:
tendré que "subir" a Tokyo en un bus nocturno (el "ladies dream", women only) para rendir honores a mi profesor en el congreso de turno. mientras tanto mi príncipe azul se quedará en Kyoto, playing the flute y haciendo aikido, y quizás ignorando que en realidad preferiría no estar mucho más allá de donde terminan sus brazos.
すぐ帰ってくる。行ってきます。

junio 15, 2006

(not my kind of) monsoon


odio la época de lluvia. si no tuviera un nombre tan bonito, ni siquiera le perdonaría que existiera. tsuyu. me encanta el nombre. pero odio la época.
de alguna manera, estos días huelen a lo que olía bucaramanga bajo la lluvia. cuando en bucaramanga llueve el calor se disipa y las cosas empiezan a oler a lo que deberían oler. el agua cae tibia y fuerte. supongo que eso debe tener que ver con el carácter de los de allá. a veces caen chubascos recios y breves, que lo mojan todo en un par de minutos. luego todo pasa. a veces cae una llovizna que no moja. mi abuela decía que en el campo la llamaban pelos de gato. mi papá la llamaba espantabobos. nadie sale a la calle con paraguas cuando cae una de esas lloviznas. la gente no le tiene miedo a la lluvia. acá nadie se quiere mojar.

junio 11, 2006

ocurre que


-i'm on the verge of turning 30
-hemos decidido, tras largos meses de cavilaciones y cavilaciones, quedarnos
-tras la presentación de mi artículo, "La noción búdica del vacío en 'El pabellón de oro' de Yukio Mishima: una aproximación lacaniana", mi profesor dijo que mis ideas eran peligrosas (?!)
-la vida empieza a tener mucho más sentido del que uno se siente capaz de soportar
-あっという間に五年間がたったことに気づいて、愛情ってどんなもんっけと思い始めった。
-a pesar de los designios acertados del i-ching y el horóscopo de ludovica, me sigo haciendo bolas

están pasando muchas cosas. paren un momento, que yo me bajo.

junio 06, 2006

pst


les aviso que a pesar de todo el mundo no se acabó.
just in case.

junio 05, 2006

¡mierda!

they are here!
si quieren guerra, guerra tendrán.

junio 04, 2006

願い



dios:
si existes y estás del lado de los sensatos, no permitas que el nacionalismo japonés reciba un espaldarazo más. por favor, por favor, no dejes que el j-team gane la copa del mundo. no podría soportar más perros con el uniforme del equipo, no podría sobrevivir la ola de los "blue samurais", no podría resistir si el espíritu de nippon ichi se toma el mundo.
cuento contigo.

junio 01, 2006

confesión


los prejuiciosos solemos no ver más allá de nuestras narices (a menos que nos estrellemos de frente, a mil kilómetros por hora, con la rama de un árbol, por ejemplo).
me confieso profundamente impresionada por yamada sensei. ¡quién lo hubiera imaginado!

mayo 30, 2006

tristeza não ten fin


un brindis por gabriel llano, en su tumba de montañas.
(no me gusta que se mueran los amigos)

mayo 29, 2006

悲哀


por primera vez, en todos estos años, no tengo ganas de regresar a colombia.
estamos tristes. muy tristes.

mayo 26, 2006

de cómo la vida imita al arte



On the twenty-eighth of February, 1936 [...] Lieutenant Shinji Takeyama of the Konoe Transport Batallion [...] took his officer's sword and ceremonially disemboweled himself in the eight-mat room of his private residence in the sixth block of Aoba-chô, in Yotsuya Ward. His wife, Reiko, followed him, stabbing herself to death. The lieutenant's farewell note consisted of one sentence: "Long live the Imperial Forces." His wife's, after apologies for her unfilial conduct in thus preceding her parents to the grave, concluded: "The day which, for a soldier's wife, had to come, has come..." The last moments of this heroic couple were such as to make the gods themselves weep. The lieutenant's age, it should be noted, was thirty-one, his wife's twenty-three; and it was not half a year since the celebration of their marriage.

Mishima Yukio, Patriotism

mayo 25, 2006

extrapagema



de los diez años que viví en bogotá, más de la mitad fueron en el edificio concorde, en chapinero. salvo algunas breves interrupciones para vivir en temporales concubinatos con un par de namoradinhos, la mayoría de mi tiempo de estudiante de universidad pasó en ese edificio elegante venido a menos. las familias de provincia están destinadas a reproducir sin quererlo esa ilusión de que los hijos vayan a la capital a formarse como seres de bien, que vean cuán ancho está el mundo y que, si corren con suerte, consigan una vida mejor que la que tuvieron los padres en el pueblo. el problema, claro, es que los hijos suelen no regresar nunca a casa y de ahí nace la expresión melancólica que tienen todos los ancianos de provincia. pero regresemos al punto: para que la ilusión se haga realidad es necesario tener un cuartel general en la capital, desde donde se lleve a cabo el procedimiento conocido como "ensanche de pensamiento". es un asunto complejísimo del cual los capitalinos no oyen hablar nunca.
el apartamento en el concorde era el cuartel general desde donde mis hermanos y yo fuimos introducidos al mundo capitalino. uno tras otro llegamos al concorde cuando terminamos el colegio y nos sumamos al plan "ensanche" sin rechistar. pero también, cuando alguno de los veteranos en la capital caía en desgracia (separación, desempleo, fracaso en el intento de separarse del nido) indefectiblemente volvía al apartamento. gracias a que existió el concorde pude vivir por primera vez en el mismo lugar con el mayor de mis siete hermanos, que se casó -y abandonó la casa paterna, obviamente- cuando yo tenía dos años.
el apartamento tenía varias condiciones que nos encantaban: estaba Marquitos -el celador más dulce y leal de todo bogotá-, había un tapete color mostaza, un ventanal que daba al sur y una ventanita que daba a los cerros, el fantasma de un antiguo arrendatario que murió en extrañas condiciones se paseaba por la sala, y pagábamos sólo una tercera parte del arriendo real. un amigo de mi papá, don R., que era de lejos el más rico y el más generoso de sus amigos, nos dejaba usar el sitio por una suma risible. bendito sea.
pero tanta dicha también tenía un fin: don R., ya muy viejo para manejar los negocios de la familia, dejó el asunto del apartamento en manos de doña M., mucho menos simpática y generosa que su papá. supusimos que nos pediría que pagáramos el arriendo completo: era lo justo. sin embargo no lo hizo; en cambio nos dijo que el apartamento se estaba volviendo una carga para todos en la familia y que habían pensado que lo mejor era venderlo. venderlo significaba que nos teníamos que ir. ¿¡irnos!? ¡¿después de tantos años?! yo tuve que pasar la pena con tequilas. pero al salir de la resaca, me esperaba una oferta de concubinado (que resultaría desembocando en matrimonio). le comunicamos la desafortunada noticia a Marquitos, que al oir lo que doña M. nos había dicho profirió una de las mejores frases que yo haya escuchado en mi vida:
-usted tendrá que disculparme, señorita lucía, pero yo la verdad no creo que doña M. esté vendiendo ese apartamento. mire nomás que hace unos días vino y me dijo que ese apartamento había que arrendarlo mejor. yo no sé, pero yo para mí tengo que eso es todo una extrapagema para sacarlos a ustedes.
¡pero claro, eso lo explicaba todo!
si no hubiera sido por Marquitos, la despedida del concorde habría sido mucho más triste.

***

inscribimos nuestras cédulas en el consulado de tokyo para votar en las elecciones de marzo. recibimos a vuelta de correo la dirección (incompleta, por cierto) del lugar en osaka donde teníamos que votar. cualquiera que haya vivido algún tiempo en japón sabe que una dirección no sirve de nada, que hay que dar indicaciones más precisas, nombres de estaciones, de líneas de tren, referentes geográficos, MAPAS, pero no direcciones. con una dirección uno tiene muy pocas probabilidades de encontrar el lugar. incluso usando livedoor nos demoramos horas en encontrar el sitio. cuando fuimos a votar le dije al funcionario de la embajada que habían olvidado enviar un mapa del sitio. "nooooo", me dijo con acento paisa, "claro que lo enviamos". no, no lo enviaron. "ah, ¿no? bueno, pero en la página web de la embajada está". no, no está. "bueno, pero es que la gente ya sabe dónde queda esto". no, nosotros no sabíamos. tras admitir que había habido un error, prometió enmendarlo para la siguiente vez, "por si acaso había gente que todavía no sabía" (!) y, en efecto, para las elecciones presidenciales nos llegó una carta, invitándonos a votar, con un mapa adjunto. el problema es que el mapa está en una escala muy pequeña, no cubre más que unas cuadras alrededor del sitio de votación, no hay ninguna estación de tren en el mapa, no hay un referente geográfico y, finalmente, la copia es tan borrosa que no se pueden leer la mayoría de los kanji. lo que sí se lee con letras muy claras es "AQUÍ".

me temo que ésta también es una extrapagema.

mayo 23, 2006

otra


¡estamos rodeados!

mayo 22, 2006

aprende de tus superiores. primera lección.

todo el mundo dice que la sociedad japonesa está jerarquizada y que eso le confiere ese carácter tan "especial" (!). yo pregunto todo el tiempo si hay sociedades sin jerarquías, o sociedades sin caracteres especiales, pero todavía no consigo quién me responda. el caso es que en mi "laboratorio" (nota mental: escribir algo al respecto un día de estos) la cuestión jerárquica está un poco enredada. las nociones básicas de respeto a los superiores dicen que: a)los de abajo (kohai) veneran a los de arriba (senpai), y b)los jóvenes veneran a los mayores. pero en mi laboratorio, la cosa no es tan fácil de separar. para dar un ejemplo, yo (segundo año de maestría) debería tratar con sumo respeto a okayasu san (primer año de doctorado); sin embargo, por edad, okayasu san debería tratarme a mí con el respeto que merece un mayor. ¿y ahí qué se hace? fácil: se olvidan veneración y respeto y se trata al otro con franca camaradería.
y para okayasu san eso ha significado enseñarme todo lo relativo con su tema de investigación: apariciones, demonios, espectros, monstruos y fantasmas en el imaginario popular japonés.
sweet.

viviendo en kyoto uno se acostumbra a ver torii por todas partes. como los terrenos de algunos templos shinto son tan grandes (y sí, esta es la antigua capital), a veces hay que caminar varias cuadras desde un torii para llegar hasta el templo mismo. a veces uno cruza algunos torii sin darse cuenta (supongo que eso pasa cuando uno vive en japón como viviendo en un país y no como un en museo). y a veces aparecen unos torii diminutos, clavados en paredes o pintados en piedras. si la función del torii es marcar la entrada al territorio sagrado de un templo, estos torii son completamente inútiles, pensaba yo.
pues bien, según mi recién adquirido maestro en ocultología, estos torii pequeños no tienen la misma función que sus pares gigantes. éstos sirven para marcar un lugar donde un obake, un yokai, un yurei ha hecho una aparición. son amuletos para espantar muertos, para sacar la mala suerte, para protegerse de los espíritus.
si yo no fuera tan crédula, me habría parecido una linda historia. el problema es que a la vuelta de mi casa hay varios de éstos.

mayo 20, 2006

novedades de mayo


declaramos formalmente iniciado este sitio. y la temporada de lluvias (¡qué temprano!)

mayo 17, 2006

probando...



a dejar de ser una jirafa enjaulada