octubre 28, 2010

a working class hero is something to be

mi housemate me dice que parezco una lesbiana canadiense con mi nuevo corte de pelo. mientras él rumiaba sus fantasías, yo pensaba en la única lesbiana canadiense que conozco. nos parecemos en el apellido y en el sentido del humor, pero quizás en nada más. me quito los tacones y la corbata y con un gesto tremendamente ejecutivo empiezo a despotricar sobre la entrevista de hoy.
-un horror, vieras. el tipo, antiguo empleado de la empresa ***, se dedica a reclutar incautos que se regalan por unos cuantos pesos para trabajos de oficina.
-como tú.
-bueno, sí.
un poco adormilada y otro poco obnubilada me preguntaba si era cierto que yo estuviera allí sentada con mi nueva cabeza de figurita de lego oyendo a ese señor decir "lo importante no es que la paga sea buena, ni que el trabajo sea divertido o estimulante. lo importante es la constancia". pero la constancia era una marca de jugos cuyo mejor producto era el glorioso néctar de melocotón, fruta extraña para los nacidos en el trópico. "dos meses en la hoja de vida no pesan igual que dos años". curriculum vitae: para llenarte hemos venido a este mundo.
¿vivir para contarla?, me pregunto al salir del tercer tren. ¿life is what happens to you while etcétera?
qué rara se pone la vida en la cuarta década.

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