algunas comidas me producen nostalgia de lugares a los que no he ido. me pasa cuando desayuno fresas. ¿es posible extrañar algo que no se ha tenido? ¿es posible la saudade de un pasado que no se ha vivido? leo la primera página de Lolita y siento un escalofrío que me recorre la espalda, diarribabajo, diabajoarriba, tres veces. soy prisionera del encanto de las lenguas. el corazón me late a mil, siento ganas de leer todos los libros del mundo. me tomo un café que me sabe a almendras y pienso que quisiera alcanzar la iluminación. si tan sólo la vendieran en capsulitas... voy a estudiar, voy a leer, voy a escribir, voy a correr media maratón. pero llega una llamada y yo acepto una invitación a cervezas y música.
tendré que posponer el camino a la sabiduría para después del live-show.
4 comentarios:
"soy prisionera del encanto de las lenguas."
WOW, qué maravillosa manera de expresar un sentimiento tan conocido para mí.
:)
Bueno, ya sabe lo que dijo Blake... "el camino de los excesos etc..." Es el primer argumento y el último consuelo del vicioso.
¡hélas! tal vez lo único que consigo tener en exceso es mesura...
ay lucía, a mí me pasa tan parecido. De repente me siento poseída por ese anhelo de sumergirme en todos los libros, experimento una emoción tan enorme ante la idea, me imagino leyendo páginas y páginas, y comprendiéndolo todo, y fascinándome con todo. Hasta que una llamada, una invitación, un encuentro, y yo también, yo también dejo el camino a la sabiduría por el live-show. Y luego como que todo me queda a medias o menos que medias.
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