justo cuando me alistaba para entrar en el último círculo del infierno mental, y para maldecir mi destino histérico-patético, recibí su llamada.
recordé que ningún estado puede ser peor que el de quien ha sobrevivido al ras una amenaza de muerte, una vida en el exilio, una madre enferma de cáncer en la distancia, y una amarga separación.
soy una pendeja patética.
y tú, una diosa.
ánimo, bonita.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario