a la orden, qué necesita, sonrío como máquina y un tic-tic-tiiiiic se anida en la mejilla derecha.
oh-dios, oh-dio a los humanos. o no. o a veces. qué sé y-oh.
sin embargo, dame más luz, guete, porque a veces tanto amor y tanto marzo (capullos que se presienten) se me meten en las yemas de los dedos que siento que voy a estallar en mil neurotransmisiones.
la historia empieza así: todas las mañanas en el tren de las cinco y cincuenta y seis. y termina asá: las noches son siempre frías.
calcule usted: si una amiga aprende a caminar en un solo pie, si un anciano muere como cree que debe morir, si una finlandesa pare una nena colombiana en barcelona, si un taiwanés hace una declaración política en el lobby de un hotel, es que esto se está moviendo.
sukiyaki a la noche y el sueño de un verano en nueva york.
tilín, tilín. suena, campanita.
3 comentarios:
cruzo los dedos para que estés bien (terremoto, tsunami).
lo mismo! mucha fuerza, l.
¡gracias por los buenos deseos! yo estoy muy bien, afortunadamente. lo triste es no poder decir lo mismo de las víctimas del tsunami...
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