con cada gota de lluvia que cae baja una milésima de grado. oh, otoño. rojearás y amarillearás y marronearás y me recordarás que un octubre perdí media alma, que un noviembre lo rompí todo, que un diciembre me volé las sienes en una ruleta japonesa. fue después de eso que me creció esta nueva cabecita rucia.
el otoño soy yo.
a veces de tanta belleza yo no sé qué-, pero me sigo preguntando si aquí o allá: ¿cabeza de ratón o cola de león? y también -¡BASTA!- la queja histérica tiene un límite.
te amo, octubre, más cada año.
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