octubre 21, 2010

X

como muero de cólico me tomo un agua de hierbas, me pongo una bolsita de agua caliente y lloro lágrimas de púber. el cuerpo me grita desde su hueco que sigue siendo una máquina improductiva. el dolor, entonces, pasa de adentro a más adentro: lloro el fin de la era.
con cada gota de lluvia que cae baja una milésima de grado. oh, otoño. rojearás y amarillearás y marronearás y me recordarás que un octubre perdí media alma, que un noviembre lo rompí todo, que un diciembre me volé las sienes en una ruleta japonesa. fue después de eso que me creció esta nueva cabecita rucia.
el otoño soy yo.
a veces de tanta belleza yo no sé qué-, pero me sigo preguntando si aquí o allá: ¿cabeza de ratón o cola de león? y también -¡BASTA!- la queja histérica tiene un límite.
te amo, octubre, más cada año.

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