marzo 16, 2010

preprimavera

como sopla el viento norte, vuelvo a sacar el chaquetón azul. varias veces me han dicho que parezco un indigente cuando lo uso: está viejo, tiene un bolsillo descosido, las mangas son demasiado largas y el color a parches delata los muchos años de uso. un día llueve y al siguiente hace sol, sube la temperatura, el polen llena el ambiente y yo caigo en la primera gripa del año. por eso el chaquetón, pero también porque sirve de coraza.
hoy pasé por el cerezo anticipado, ese que florece siempre antes de tiempo. en estos seis años debió haber crecido algo así como un metro y sin embargo sigue siendo enano. me di cuenta de que todos los años sus flores me toman por sorpresa. el día que aterricé en este planeta toda la ciudad estaba llena de flores de cerezo. el aire olía rosado. en ese momento todo era tan nuevo que dolía tener los ojos abiertos. ahora tengo nubes en los ojos: la cotidianidad se adquiere cuando se abandona la sorpresa.
anoche soñé con una asamblea indígena. un hombre joven habló, se equivocó y pidió perdón a la mujer que retomó el hilo de la historia porque él ya no podía decir más. luego un hombre viejo empezó a hablar del día en que vió cómo asesinaban a 8000 personas. su rostro iba cambiando, de viejo a joven, de joven a viejo, a medida que la historia avanzaba. yo lloraba desconsolada porque sabía que nadie iba a recordar a los muertos cuando el sueño terminara. me desperté gritando "camiseta a control remoto".

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