y no, bueno, una al menos. una señal. diminuta, imperceptible (o casi). yo sabré leer, yo sabré entender. pero dale, universo, dale. crea alguna buena alinación interplanetaria. eclipse vi, claro, porque las nubes eran gordas y grises y había no más que apretar los párpados. (en japonés eclipse se dice "sol comido". como una galleta a mordiscos, tal cual). pero no es eso, no es ese el mensaje. ahora, tú me dices ya y yo salto de mi ventana. me prendo un cigarrillo para la caída y canto las tres canciones de sonicyouth que no veré en concierto porque todo mi dinero es para la notaría (primera). pero dime, dime, dime.
¿a qué horas, en qué momento, sin darme cuenta alguna, dejé de creer? ¿les pasa a todos? ¿hay unos a los que la fe les dura para siempre? los habrá, sin duda, y para ellos todo ha de ser una red de señas y gestos. yo nunca oi cuentos de papá noel, ni de la cigüeña. en mi esquema familiar, había gente-familia-sociedad-mundo y sobre todas las cosas, dios. el bache entre las dos últimas era demasiado grande, pero se salvaba a punto de mensajes.
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