agosto 17, 2009

de cal y de arena

claro, es mucho más fácil hacer públicas las cosas buenas, los detalles de la rutilante buena vida. es fácil decir "creo que estoy a punto de concluir el primer capítulo de la tesis" o "una tarde junto al río, bajo el sol, entre la brisa y al lado tuyo es todo lo que necesitaba". es fácil teclear "'¡hoy me enteré de que en abril nacerá mi decimoprimer sobrino!" y poner, así, honestos (aunque molestos) signos de admiración para subir el tono de principio a fin. es fácil decir que se han visto películas lindas o confesar querer a jackie chan porque salta como un gato. fácil hablar del fuego que despide a los muertos o de las miles de voces que tienen las cigarras en este sonoro país.
sin embargo, qué difícil, qué difícil decir todo lo otro.
(esta sombra oscura en el alma, el llamado imperioso de la soledad, la imposibilidad de creer.)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo mejor es no hacerse preguntas cuando la respuesta se sabe de antemano, y dejar que esta se filtre entre nuestros gestos y la indiferencia del mundo. Porque el que no puede creer y sufre por eso, después termina encendiendo palitos de olor y frotándose con cuarzos el cuerpo. O peor, besando crucifijos. Lindo blog.