creo que no hace falta decirte que tú eres mi favorito entre todos. contigo llega un tiempo en el que no hace falta hablar del tiempo. contigo, el sol vuelve, como en casa, a acostarse a las seis. tú traes los más altos cielos, las más blancas nubes, el color de los árboles que se aprestan para morir, el rojo y el amarillo, las verduras frescas, el olor del kinmokusei. cuando tú vuelves, desaparecen el peso de la humedad, el olor a asfalto caliente y las cucarachas. contigo vuelvo a dormir en la noche y a soñar en la madrugada. eres el mes perfecto.
así es que, octubre querido, por lo que más quieras, no empieces tan mal. o por lo menos, no empieces lloviendo.
1 comentario:
oh lucía, que octubre no te llueva si no te cae bien la lluvia... aquí octubre me gusta porque el cielo y el crepúsculo se parecen a Bogotá, porque me dicen que empezará el frío, porque llueve suavemente cuando necesito que llueva, cuando necesito ese sonido suave en mi ventana. te mando un fuerte abrazo, lucía. yo aquí con un café y un cigarrillo (sí, cigarrillo) te pienso fuertemente, leo tu blog y siento que hablamos un rato, un buen rato.
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