a comer un sánduche
a rumiar ideas
a vencer las ganas
a dejar de intentar entender
y de pronto
algo tibio, pesado, peludo,
-como una bufanda que alguien se hubiera acabado de quitar-
me cae sobre el pecho,
me rasguña los dedos.
sólo me di cuenta de que el halcón se había llevado mi almuerzo cuando estaba otra vez haciendo círculos en el cielo.
1 comentario:
En serio? No es metafora ni nada, cierto? Y te lastimo?
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