¿alguna vez mencioné que le tengo pánico a los aviones? ¿que no me gusta estar en un lugar cerrado por más de cinco horas, a lo sumo? ¿que odio como miran mi triste pasaporte vinotinto en los aeropuertos del norte? ¿que, como a los gatos, me cuesta un montón desprenderme de mi cajita de arena? ¿que tengo una angustia pre-viaje crónica?
bueno, pues todo eso se olvida cuando uno recuerda lo bien que se siente ir a casa.
行ってきま~す!
2 comentarios:
Home sweet home ...
sweet, indeed. but a bit sour as well.
Publicar un comentario