la ventana de mi apartamento da a un callejón. oigo los pasos acaballados de una niña que juega. de pronto el ruido de unas manos contra el asfalto. llanto. es un llanto largo y rítmico, un llanto verdadero. después, la voz de un hombre mayor. las palabras de consuelo se mezclan con los sollozos, como un líquido inyectado lentamente en el torrente de lágrimas. el llanto cesa. vuelve el silencio a mi callejón.
el alma se me ensombrece de repente. y no sé por qué.
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