1. nos acostábamos sobre una piedra a escuchar los sonidos del campo en la noche. los grillos, los truenos lejanos, los perros solitarios, la fiesta en el pueblo vecino, el viento, el crujido de las ramas, las hojas balanceándose, algo que cae, algo que se arrastra, nuestra respiración. desde entonces supe que el silencio total no existe.
2. todavía no hablaba. lloraba y lloraba dentro de mi cuna. mi papá decía que lloraba por consentida. mi mamá decía que ese era un llanto de dolor. después de horas de llanto por fin me levantaron y encontraron la almohada húmeda: se había reventado el tímpano izquierdo.
3. a veces no escucho los tonos graves. a veces puedo reconocer pasos a varios metros de distancia. a veces no escucho lo que me dicen y piensan que no he entendido. a veces oigo la respiración de los vecinos del siguiente piso. a veces, si me concentro y lo escucho con cuidado, el tinnitus desaparece. it runs in the family: i may be going slowly deaf.
hoy vi (¿debería decir oi? ¿debería decir no oí?)la instalación de akio suzuki y rolf julius. unos aparatos --que quizás recogían sonidos, quizás repartían sonidos-- se conectaban con cables a objetos anodinos. una taza de miso, una pecera vacía, unas pantallas de video con imágenes quietas. la sala estaba llena de gente en el piso, como víctimas de un hechizo, escuchando o durmiendo, o siendo parte de la instalación misma. también estaba llena de sonidos vacíos, de esos sonidos que componen el inexistente silencio.
el arte contemporáneo quizás no despierte una "emoción estética", pero despierta la conciencia sensorial. la obra de suzuki y julius no me pareció nada especial, pero me gustó tener una excusa para acordarme de escuchar.
2 comentarios:
Recuerdo cuando el abuelo nos ponía a escuchar los sonidos del silencio.
ese es uno de mis recuerdos más felices. un abrazo.
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