febrero 21, 2007

automa-tic

varias cosas, todas en desorden.
este febrero está inusualmente caliente y yo no sé si tengo que alegrarme porque sobreviví a otro invierno, putas estaciones, por qué el mundo entero no puede vivir el perfecto estado tropical, para qué mierda tiene que cambiar de verano, caliente, limón y río, a hojas que se caen, nieve en la acera, gripa permanente, necesidad de hibernar, por qué el mundo no puede vivir en el constante perfecto veintitrés grados centígrados a la sombra, por qué la gente que conoce las estaciones no puede imaginar un mundo en el que no existan. pero no sé, digo, si debo algrarme por haber sobrevivido o si debería preocuparme porque el calentamiento global y ajá. cuando se derritan todas las nieves del Huila, cuando otro y otro y otro pueblo sean sepultados por la lava barrosa, las nieves perpetuas fundiéndose, ¿me lamentaré por haber dicho que lo mejor es un invierno en el que uno no necesita ponerse más de tres capas de ropa encima? parece el fin del mundo, dijiste hoy. por las noches, antes de dormir, leo blackjack. yo no soy una fanática de manga, pero Tezuka Osamu era un genio y al que le quepa alguna duda de eso bien puede venir a enfrentarse a golpes conmigo. igual, estoy así: a punto de agarrarme con cualquiera, con la pinche viejita kyotense que no quiere no quiere no quiere no quiere esperar para entrar al tren y se cuela por entre dos personas cuarenta centímetros más altas que ella para meterse de primera e igual tener que viajar parada hasta Sanjo. o con el terpista físico que cree que porque le he pedido un masaje en los hombros puede tocarme las tetas. la historia de la chica a la que le transplantan una retina en la que ha quedado impresa la imagen de un cierto hombre, me tiene loca. a veces muero estrangulada. a veces resucito y veo hombres que no existen sino en las esquinas de mis propios ojos. todas las historias ya fueron escritas algún día sobre algún papel, y todos estamos simplemente recitando un libreto que nos han trasfundido con sangre, entra. las tardes de sol me dan ganas de tener una libretita de hojas rojas sobre las cuales sentarme a escribir estas ganas de ser yo de otra manera. ¿lo verdaderamente importante es ser sincero con uno mismo?, me pregunto, pero también me muerdo las uñas como desde hace seis años no. tengo todos los vicios orales: fumo, me muerdo las uñas, como en exceso, hablo en exceso, me chupo el labio inferior siempre, pero sobre todo cuando hago aikido, y recién me di cuenta hace un par de días. me lamo los dientes por dentro, me chupo los cachetes por dentro. ¿será por eso que ahora me duele la garganta? acá dicen que despues de dos años hasta a los extranjeros les da fiebre de heno. yo me reía y decía que a los nacidos en el trópico esos cuentos no nos hacen mella. pero llevo tres días estornudando, con la nariz hecha un charco. y no es gripa, y no es llanto. ha de ser un frío maluco que se me metió por la cabeza. yo quería rasurarme el coco hace apenas unos meses, pero mis social concerns me lo impidieron. ahora hasta las estrellas de pop se quitan el pelo y a mí -amanojaku- ya no me dan ganas. entonces preferiría pintarme el pelo de negro pez, pero -es cierto- yo nunca he visto la tal pez... alguien me dijo que hay bailarinas que untan las suelas de sus zapatos con pez para deslizar bien. habría que aprender a bailar flamenco, me digo otra vez, porque las bailaoras son recias y tienen una mirada de entre rabia y tristeza a la que no se enfrentaría nadie. anoche soñé. soñé que viajaba dentro de un transmilenio rojorojorojo. un niño que había desactivado su bomba dormía entre mis brazos el sueño más duro que haya visto. un hombre con un paquete inmenso entre las piernas era acusado de esconder otra bomba. y un tipo más allá amenazaba con una pistola pequeñita: o desarman las bombas o mato a este niño. yo tenía entre mis brazos a un futuro muerto. tanta violencia, tanto miedo, el bus parecía rojo de sangre, y todos con tanto miedo de morir, y a la vez con tantas ganas de matar. fue la película, dijo P. y a mí no me pareció del todo mala, de verdad. tanto tiempo sin ver una peli colombiana... pero todo llega tarde. las películas, sobre todo, llegan tarde acá.
y digo todo esto con la certeza (casi escribo cerveza) de que mañana podría estar diciendo lo contrario. porque de constancia, poco. y el que diga que sí, miente.

2 comentarios:

mer dijo...

Lindísimo post. Me encanta cuando nos contás todo todo todo.

Y perdón que me detenga en lo menos lírico pero, ¿el masajista te tocó las tetas? ¿Le diste una buena trompada en retribución?

Y sobre lo de las estaciones... yo las tengo demasiado incorporadas, y aunque suene a lugar común, creo fervientemente que la belleza de la primavera resulta, en gran parte, del largo invierno que la precede. Se valora más, o algo así. Yo me maravillo cada novimebre cuando los árboles se llenan de hojas, y en cambio ya en febrero, es cómo que las hojas me son obvias. Hace falta que pase un otoño/invierno para que me vuelva a maravillar. Es una obviedad, pero es así.

ru dijo...

¡me encantó este texto! Me encanta cuando escribes así, así como mer dice. No me salen mucho las palabras en ocasiones como esta, pero no podía dejar de decir lo mucho que me gustó leer tu texto hoy. abrazos, muchos abrazos.