-aprendí a encontrar, cosechar y cocinar el takenoko
-me disloqué el hombro derecho (y por poco me disloco el cerebro también)
-ví a los hijos recién nacidos de mis amigos y archivé para más tarde el deseo de tener los propios
-me bañé en el mar de japón
-volví a mi casa
-con las flores de cerezo, se cayeron los odios, y decidí -por gusto y con gusto- quedarme a vivir un tiempo más en japón.

3 comentarios:
Precioso.
qué hermosa forma de hacer el balance, lucía... y paso por aquí también a desearles felices pascuas navideñas y un muy bello 2007. un abrazo gigante para cada uno de los dos... de las cosas bonitas que me deja el 2006 es esta hermandad sin palabras entre nosotras. besos.
-y sí, bachín, fue un precioso año... ¡felices fiestas!
-un abrazo muy grande para ti también. que el año entrante esté lleno de más encuentros bonitos ;)
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