junio 30, 2011

junio

un tipo de rabia vieja, enconada. rabia de tiempos viejos y de heridas que no por cicatrizadas han dejado de ser testimonio. rabia contra la falla edípica y el puto "hombre" que no funciona como debería en el ideal. rabia porque quien antaño se daba gusto en pordebajear sin jamás levantar la voz, sin perder la compostura, sin dejar huellas que pudieran vincularle con el crimen, sigue aún -HOY- despreciando con palabras suaves. rabia, sí, y qué consuelo, porque preferiría morirme mil veces antes que volver a ponerme ese grillete al cuello. yo, poca nostalgia y nuevas tecnologías en la medida justa, pero no ando creyéndome que soy quién para decir qué había en el fondo del corazón de los escritores muertos ni enarbolo banderas de causas que no me pertenecen.
qué bien: tengo 35 y no tengo asomo de añoralgias por los idos años.
¡así!

junio 03, 2011

un poema que me gustó siempre

Zumba el tedio enfrascado
bajo el momento improducido y caña.

Pasa una paralela a
ingrata línea quebrada de felicidad.
Me extraña cada firmeza, junto a esa agua
que se aleja, que ríe acero, calla.

Hilo retemplado, hilo, hilo binómico
¿por dónde romperás, nudo de guerra?

Acoraza este ecuador, Luna.

mayo 27, 2011

japonesadas

*sigo leyendo la novelita (me toma mucho tiempo leer en japonés, aun a murakami) y muchas veces me intriga la manera como ciertas cosas se habrán traducido al español. desde el título. ¿uno-cú-ocho-cuatro? la referencia orwelliana es demasiado obvia como para no notarla, pero el juego de palabras se pierde. ¿cómo habrá hecho el traductor al castellano para explicar todas las referencias al japón de la burbuja? ¿cómo traducen las onomatopeyas? ¡¿cómo traducen a eri que sólo habla en hiragana?!
*ando pensando en la posguerra japonesa. es decir, en ahora. hipótesis: la posguerra no tiene fin (hasta que no llega otra guerra). sin embargo, en marzo de este año algo se transformó en este país. hipótesis dos: con el suicidio de mishima se cierra una etapa y con el fin de la burbuja se cierra otra. ¿el terremoto de tohoku cierra una etapa más?
*la literatura japonesa no está muerta (aunque tampoco está de parranda). vamos tras la pista de hoshino tomoyuki y de lo que ofrece el premio akutagawa.
*sigo sin entender este gusto por el ideal de la mujer dulce y tierna que siempre pide disculpas. esta pedofilia encubierta. en este país hay niñas, hay adultas que juegan a ser niñas y hay madres. no hay mujeres. (ojo, hablo de categorías, no de individuos: cuando lacan dijo "La mujer no existe" las feministas estaban tan ocupadas poniendo el grito en el cielo que no entendieron que no hablaban de ellas sino de su ideal).
*me encanta osaka, tan diferente de kyoto, tan ruidosa, tan brillante, tan amontonada. la gente habla duro y se ríe y pelea. es japón tan de otra manera que me aturde. a veces no sé si lo raro es una ciudad como osaka o si es kyoto la excepción. la imagen: el jardín tradicional de keitakuen (y bueh, ¿qué es la tradición? de acuerdo con la época en que se diseñó éste sería un jardín "moderno") tiene un lago con nenúfares, una casita de té, un camino de piedras, un bosque artificial... y está coronado por el skyline del área de tennoji, que parece hecho de cartulina.

mayo 21, 2011

deja vu

como yo vivo en el futuro, tengo el pleno derecho para decir esto otra vez:
el mundo no se acabó.

mayo 19, 2011

inventario

tengo 34 años, muchas canas, músculos en la panza, miopía moderada y una linda dentadura.
tengo un cuarto pequeño con una pequeña biblioteca, dos bicicletas (una no anda), un computador que de tan viejo da vergüenza, y una máquina de cocer arroz.
tengo la obra completa de Mishima en edición de lujo (pequeño tesoro), todos los tomos de Astérix, seis trajes de aikido, una espada de madera, un tocador antiguo y una colección de fotos con tapas de alcantarillas.
tengo un título de doctor, un segundo dan en aikido, un certificado en psicología y una licencia de conducir (al lado derecho de la calzada).
tengo amigos imaginarios, amigos de cuerpo presente, un conocido en cada rincón del planeta, compañeros universitarios, rivales y enemigos de varios orígenes, alumnos y exalumnos, profesores y exprofesores, amigos y examigos.
tengo un padre, ocho hermanos, doce sobrinos, una sobrina-nieta y una madre enferma de cáncer.
tengo mucho miedo.

mayo 09, 2011

1Q84

antes de empezar la novela dije: "seguro que en esta también hay largos párrafos sobre algún compositor de música clásica, una fantasía lésbica, una diatriba contra la literatura contemporánea japonesa y alguien cocinando pasta". y nos reímos.
voy en el capítulo cinco. sólo falta que aparezca alguien cocinando pasta. (sigh...)

lustrelessness

¿vieron que todo el mundo anda diciendo que Sabato dijo que vivir es irse desilusionando? a mí la verdad no me consta porque soy pésima para las citas y tengo la memoria literaria bastante atrofiada. me acuerdo de la emoción que me dio Sabato en los años mozos y que volví a preguntarme por qué había cometido la idiotez de estudiar psicología cuando leí El Túnel. en fin, citas más, citas menos, creo que en efecto la vida trae consigo la desilusión. digamos: de tanto ponerse la misma camiseta que alguna vez fue de intenso azur, ésta se convierte en un trapo celestito insulso. ahí (cuando el color palidece, cuando la novedad escasea) comienza el verdadero conflicto existencial: ¿qué hay después del "vivir felices y comer perdices"? yo no soy de los que se cobijan con los ideales de una nueva era pero tampoco tengo pretensiones existencialistas, luego no celebro ninguna muerte de estado: ni la de del desertor cubano, ni la de bin laden, ni la de raúl reyes, ni la de álvaro gómez. que en el mundo haya un hijo de puta menos puede ser un consuelo particular, pero vaya usted a ver cuántos piensan que el hijo de puta que anda sobrando es usted. hasta ahí todo bien. pero esos clamores nacionalistas, esos destellos patrióticos, esas ansias gregarias... ¿no ven que es lo mismo de antes, lo mismo de siempre?
igual con el amor. sábado whatever works y domingo revolutionary road: el amor es un campo desierto en el que dos ciegos hacen hasta lo imposible por hacer al otro ver lo que hay. encuentro inútil, por supuesto, pero esto es también tan trillado como "the grass is always greener".
la pregunta (mi pregunta) es qué hacer ahí. qué hacer cuando se pierde el brillo...

abril 22, 2011

(una cosa que nunca posteé)

porque la leyenda dice que en esta ciudad, donde las pocas películas que llegan llegan siempre tarde, el único lugar para alquilar videos decentes era ese lugar. la réplica local del blockbuster es aún más lamentable que el original y las pocas tiendas de video de barrio se han ido extinguiendo con la misma velocidad con que aumentan las micro salitas de cine. (yo vi películas en El Embajador cuando no era un multiplex sino un cine gigante en el que había que girar la cabeza para poder ver toda la pantalla). luego éste debía ser el lugar. no era el primer intento: tan pronto me mudé a mi nuevo barrio, limítrofe con esa zona de tan rancia alcurnia, hice la primera expedición--fallida, por supuesto. debía ser febrero y el cartel pegado en la puerta decía algo así como "feliz año nuevo 2009. reabriremos". dicen que ahí están todas las películas. las que usted ha visto, las que no, de las que ha hablado, de las que nunca ha oído hablar, las que cree que pudieron existir, las imposibles. dicen que el catálogo circula por internet, pero que la verdadera base de datos es su dueño, un tipo que lo sabe todo. un día en el periódico apareció un artículito escrito por Jun, uno de los renombrados en las huestes locales de los film studies: "¿estudiar cine en parís cuando en kyoto está movie-library? ¡puro esnobismo!". (Jun, hay que aclarar, estudió cine en parís...) lo que también se oía decir es que la tienda se había acabado o se iba a acabar o la iban a acabar. que ya nadie iba. o que quienes iban no soportaban al dueño. o que el dueño no soportaba a los clientes.
ayer intenté por segunda vez. quisiera decir "armada de valor" pero sería más justo decir "desarmada por completo", sin mucha idea de por qué, me metí en la perfecta cuadrícula del barrio imperial y busqué el sitio donde debería estar la tienda. en el primer piso, un ascensor. en el segundo, un cabaret con fotos de modelos ochenteras. al lado, la misma puerta cerrada que me había recibido un año atrás. y un cartel: "esto NO es una tienda de alquiler de video. quien tenga algún asunto personal es bienvenido a entrar. de lo contrario absténgase de golpear. al ingresar asegúrese de cuidar sus modales y comportarse debidamente". era el sitio y era el lugar y decía que estaba en servicio pero ¿cómo entrar con esa bienvenida? unos minutos frente a la puerta, petrificada, dudando de si debía entrar o no, imaginándome que al otro lado de la puerta estaba, materializado, lo que se oía decir: que el tipo sabrá mucho de películas pero le cuesta un mundo hablar con la gente. pensé en una excusa, luego pensé que de varios lugares ya me han sacado, luego pensé que a lo mejor sonriendo, y entré. será cliché pero era verdad: de entre una literal montaña de videos salió una cabecita. huraño y malencarado, sólo dijo "¿sí?".
"¿usted ha visto ese documental-ficción, en nueva york, con lou reed ...? no es smoke, pero es cercano... no lo encuentro en ninguna parte y no recuerdo el título. y créame que lo he buscado, pero en las videotiendas grandes ni siquiera conocen a jarmusch y... bueno, menos mal no estoy buscando algo de, diga usted, cine finlandés, porque no tendría esperanzas... y no sé si usted, acá, porque veo que tiene de todo, y se oye hablar tanto de este lugar...".
hablé largo, sin parar, con acentito de cuidado e incontenible flashazo de dientes cada dos palabras. el tipo, suave como el pasto nos habló de auster y de la tienda, del vhs y el dvd, de que ya no prestaba películas, y concluyó como si fuera evidente "¡pero si blue in the face se consigue en cualquier lado!".
la visita debió durar menos de cinco minutos.

sobre la disciplina

está buenísimo eso de que algunos se sienten a escribir con disciplina. todos los días sí o sí. yo soy incapaz. de eso hablábamos anoche antes de dormir, de la disciplina. yo, a decir verdad, la única cosa que he hecho con disciplina es aikido. digamos que la cosa consiste en hacer lo que se ha de hacer o lo que uno se ha propuesto hacer, así no tenga ganas, así no tenga tiempo, así todo esté en su contra. (bueno, probablemente si TODO está en contra sí que podría ser difícil, pero la verdad es que casi nunca TODO está en contra). yo me levanto para ir al keiko aunque la noche anterior haya visto una película de samurais hasta la madrugada, o aunque me duela la cabeza por la resaca. es una especie de sublimación del hijo: si llora a la madrugada hay que ir a darle leche así no se tengan ganas. afortunadamente el llanto de esta criatura tiene horarios fijos y no se enferma. ustedes (¿quiénes?) me entienden. pero, por el otro lado, hacer algo todos los días requiere una gran dosis de esfuerzo y justo ahí es donde está el problema: no me gusta hacer cosas a la ligera (¿o me estoy mintiendo?). la clase de aikido no tiene sentido si no me sudo del copete al talón, no hablo por teléfono ni como papas fritas mientras veo una película y, más claro no puedo, no echo polvos por compromiso. digamos que la contradicción se genera si uno se propusiera echarse un polvo diario, pero a la vez tuviera la convicción de que polvo a medias no es polvo. (¿cuál sería el estado del entusiasta que hiciera la tarea completa, treinta días después?) pero basta de digresiones: a lo que venía era a contar que estoy traduciendo con juicio y dolor (como hace todo buen dramático) a Mishima. y duele, sí, pero qué placer, eh!

abril 12, 2011

¿cuándo pasa el temblor?

(hace tanto no escribo que me temo que se me haya olvidado. and yet, here we go.)
un mes después de EL temblor, el pánico vuelve. en realidad se mueve como marea: a veces es menos, a veces es más, a veces son más personas, a veces no es nadie. yo sigo en mi posición de boya y me niego tanto a hundirme en la negra desesperanza como a cerrar los ojos ante la verdad de esta era. amigos que viven en kanto, amigos con hijos, amigos neuróticos se deshacen en reproches. dicen que yo no sé lo aterrador que es todo esto. la gente de kansai no sabe, dicen. me pregunto con qué derecho se adjudican los tokyotas-angustiados la capacidad de saber qué está pasando y de saber cómo reaccionar. yo les digo: tú y yo y las pequeñas partículas radioactivas que inevitablemente hemos recibido--porque, no nos hagamos los idiotas: desde el día uno supimos que esto iba a ser una tragedia de niveles hasta ahora desconocidos-- no tenemos ni puta idea de lo que se siente. saben los que perdieron su casa en el mar, los que vieron a sus familiares volverse barro, saben los que todavía no saben dónde están sus cosas, su gente. saben los que tienen que reconstruir la vida al mismo tiempo que hacen un duelo que ni siquiera da lugar a la rabia porque no hay con quién enfurecerse (¿el mar? ¿los dioses? ¿la tierra?). saben los que viven en refugios donde poco a poco "haber sobrevivido" empieza a no ser suficiente, donde la gripa y el tedio ya han empezado a contagiar.
el riesgo, claro, es pasar inmediatamente al bando de los que nada dicen sobre fukushima. ¿quieren que diga? pues digo: es una catástrofe muy mal manejada, agravada por la codicia de los dueños de este país (y de todos), una catástrofe en la que nadie sabe qué hacer porque aún no ha sido escrito el manual que dice cómo deshacerse de una planta nuclear. pero también digo: mucha marcha antinuclear (carne de elecciones en alemania) y mucha queja pseudoecológica pero nadie se da un minuto para cuestionar qué tipo de sociedad (no: qué tipo de mundo) ha hecho necesarias plantas nucleares. (sí, usted, amante empedernido de la estética de la luz de neón, del tokyo vibrante, a la vez que gran consumidor de verduras orgánicas y camisetas de cáñamo--all very fair trade, a usted le hablo así usted no lea esto). sea revelado o no (mejor sí que no), el hecho no cambia: esto es un accidente mayor. lo único que puede variar es la manera de afrontar el hecho. igual paniquearse y fantasear el fin del mundo que ser el estóico impasible que no se conmueve ante nada o convertirse en activista antinuclear: cada cual asume la carga como puede.
¿entonces qué? a mí me da grima el drama televisado que se montaron los colombianos repatriados con la ayuda de los canales privados y me sostengo en la idea de que no hay necesidad de salir corriendo. porque además, correr... ¿hacia dónde? ¿samarra? mientras no haga uno la idiotez de ponerse en peligro a propósito, huir sólo consigue cambiar las coordenadas del riesgo.

abril 08, 2011

post-post

hay cosas más fuertes que todo.
hola, chicos: volví.

marzo 07, 2011

oh

hola, buenas, sí, se me secó el cerebro.
a la orden, qué necesita, sonrío como máquina y un tic-tic-tiiiiic se anida en la mejilla derecha.
oh-dios, oh-dio a los humanos. o no. o a veces. qué sé y-oh.
sin embargo, dame más luz, guete, porque a veces tanto amor y tanto marzo (capullos que se presienten) se me meten en las yemas de los dedos que siento que voy a estallar en mil neurotransmisiones.
la historia empieza así: todas las mañanas en el tren de las cinco y cincuenta y seis. y termina asá: las noches son siempre frías.
calcule usted: si una amiga aprende a caminar en un solo pie, si un anciano muere como cree que debe morir, si una finlandesa pare una nena colombiana en barcelona, si un taiwanés hace una declaración política en el lobby de un hotel, es que esto se está moviendo.
sukiyaki a la noche y el sueño de un verano en nueva york.
tilín, tilín. suena, campanita.

febrero 16, 2011

merci, manu

la resignación es un suicidio permanente.
wednesday, i'm in love.

febrero 01, 2011

en yerro

oh-god.
enero me dejó con ampollas en los pies, los labios secos y una cosa roja en la mitad de la barbilla que me sale cuando tengo mucho estrés. debo decirlo: odiodiodiodio este trabajo. y si me contengo y no completo la frase anterior con dos o tres improperios que la harían sonar más cercana al malestar que me produce, es porque todavía me queda un poco de pudor. con todo y todo, eh. odio el tacón y la media velada, el tren a la madrugada y el lenguaje cortés, la desigualdad en el grado de sonrisa, la obviedad de la discriminación, la pequeña e idiota intriga laboral, el espíritulo salaryman, el sueldo risible, el corporative spirit. hay algo muy podrido en esta sociedad. no: hay algo muy podrido en este sistema. no: hay algo muy podrido en este mundo. no. and yet, como soy una idiota absoluta, me sigue gustando la gente.
enero me dejó los dos primeros tomos de millenium, about elly (farhadi), helpless (aoyama), perfect blue (kon) y desayunos con relato de sueños a las 5 de la mañana.
no es fácil preparar revoluciones, y el corazón se me apachurra cuando lo pienso: a un lado de la balanza cuelga el calor de las noches cucharita y al otro la luz al final del mediocre túnel prolético-pelético-peludo.

enero 16, 2011

cabañuelístico

y bueno, no importa cuánto se postergue lo impostergable, la hora siempre llega.
2011, serás un año de revolución.

diciembre 30, 2010

dos-cero-uno-cero

En enero volví a casa después de haber ido a casa. Sustenté mi tesis de doctorado. Y la aprobaron. Fracasé en mi proyecto de volverme una investigadora postdoctorante e inicié mi carrera de “buscadora de trabajo”. El divorcio terminó.
En febrero me fui a snowbordear; me caí cien (no, mil) veces de culo y me reí cada vez. También me angustié mucho por el futuro y peleé mucho –pelea inútil, obvio—contra el destino.
En marzo me gradué de doctora. Conocí a Javier y conocí a Olavia (de lo nuevo, bueno y bonito que dejó este año). Y juntos fuimos al mejor karaokazo del que tenga yo memoria. Un poco por ellos empecé con twitter, un intento que prometía fracasar y cumplió con su promesa. Además me mudé a mi nueva casa vieja, y empecé a vivir con los mejores amigos que uno pudiera querer tener. También fui a ver sumo. En marzo se suicidó Y., justo un año después (un año exacto--todavía se me eriza la piel al recordarlo) del intento de suicidio de M. Fue el comienzo de un tiempo muy muy triste.
En abril tuve mucho tiempo libre; me dediqué a hacer aikido, ver películas y limpiar la casa. Vi los cerezos florecer por séptima vez.
En mayo Olavia visitó la comuna. Tocamos (bueh, “tocaron”) la guitarra, cantamos a la vera del río y comimos cantidades indecentes de comida. Di TANTAS clases de idiomas que no puedo recordar cuántos alumnos tuve. Voté, como siempre, por el candidato que no ganó.
En junio tomé mi examen de segundo dan de aikido y me sentí satisfecha con el resultado. Me convencí (ahora sí para siempre) de no poder vivir sin aikido (así me acusen de pertenecer a un culto, hmpf!). Me fui al gran templo de Ise a cumplir 34.
En julio me quedé sufriendo el verano kyotense dentro de esta casa-horno. Cuidé de una gata ajena y tuve que hacer esfuerzos para no robármela del todo.
En agosto no morí de calor (ni maté a nadie) de milagro. Fuimos a la playa y volvimos insolados. Vinieron de visita mi amiga Sustancita y su marido. Paseamos mucho, hablamos mucho, nos abrazamos largo, recargamos baterías y recordamos con exactitud por qué es que nos queremos tanto.
En septiembre nos entristecimos mucho. Mucho. Mucho.
En octubre las nubes se hicieron hilachas. Y nosotros las vimos echados en el prado. En octubre se casó mi exmarido. Además volví a ver (pero ACÁ) a mi antiguo sensei de aikido. En octubre me corté el pelo cortito, cortito. Me veo como un niño pero me encanta.
En noviembre volví a ver a Javier y conocí a Mónica y “es como si nos conociéramos de toda la vida”. Cocinamos muchas cosas y bebimos muchas otras. Prometimos seguir reencontrándonos. En noviembre aniquilé al twitter, me jodí la rodilla, fui a conciertos y obras de teatro memorabilísimas, conseguí el trabajo actual y empecé a buscar maneras de dejarlo. En noviembre mi chico y yo jugamos a las antípodas pero al revés. Y no nos gustó “esse negócio de viver longe de mim”.
En diciembre compré una maravillosa estufa de kerosene. Todavía no entiendo cómo pude haber vivido sin ella. Además fuimos a la maravillosa Kanazawa. Pasé una (inusitadamente) muy feliz navidad. Y empecé un trabajo que, a una semana de su inicio, ya odio.

Este año no leí tanto como hubiera querido pero leí más que el año pasado. Ví muchas películas, escuché mucha nueva música (aunque no compré casi nada), viajé un poquito, como para no perder la práctica. Hice mucho aikido, pero no escribí ningún artículo. Quise mucho y me quisieron mucho. Y se me olvidan muchas cosas, seguro, pero así, en retrospectiva, no parece del todo un mal año.

Bueno, sacúdanse las orejas que se viene el del conejo. ¡Feliz nuevo año!

diciembre 28, 2010

no, no he muerto

sólo estoy trabajando.
en el país del overworking.
*sigh*

diciembre 13, 2010

lucía

13, tarde como siempre, lo recuerdo:
una yilé --perro andaluz--, un alfiler en tebas, la espada de siracusa.
no hay ojos que no ven.

seca

me pregunto si es el tiempo el que nos hizo esto.
¿es habernos vuelto viejos lo que mató esa emoción? (escribo la palabra "emoción" y justo entonces las ganas irrefrenables de escribir que habían estado ahí, en la punta de los dedos, desaparecen). hay días en que soy un río seco. y como no oigo más mis propios cantos rodados, me enfurezco y tengo ganas de culpar al país, a la economía, al aikido, a la academia, a los enemigos, al invierno. "son ellos", digo acusadora, como esperando que ellos se sonrojen y se vean descubiertos y se entreguen y aparezca en todos los periódicos que los causantes de la sequía en el alma han sido puestos tras rejas y que mi nombre vuelve a ser "borbotón". he de reconocer que la metáfora es lamentable, justo cuando medio país se hunde en agualluvia y un cuarto se hunde en lodo.
una vez: es menester buscar el estremecimiento, la revolución. y dos segundos después: lo natural es la quietud, el sin-sobresalto. ¡que alguien resuelva este dilema, que algo revuelva este sistema! de tanto repetir la forma y las formalidades, de tanto creer que es cierto que lo que importa tanto es tanto saber, he olvidado que el secreto es aguzar la mirada, afilar la palabra.
yo sólo creo (de crear) ahí.
he aquí lo que te digo, in-mundo: no estoy lista para tener el alma-en-pena. el libro (aún por leer) que hiela la médula de emoción, la palabra justa para decir que nada puede decirse, la música que pare (de parir) lágrimas y ganas de bailar están ahí.

diciembre 10, 2010

fe de ratas

las inaptitudes de jacques-allain miller para la labor editorial son ampliamente reconocidas en el univers(it)o psicoanalítico. a estas alturas no debería irritarme. pero que cuando lacan habla del ideograma de madre y sus visibles pezones (母) miller ilustre la explicación con el ideograma de maldad (悪) me resulta insoportable (deformación profesional). miller: o le aprendes algo a los de la association (xanadu est encore loin) o te dejas de andar "estableciendo" los textos de lacan.