julio 25, 2006
julio 22, 2006
julio 14, 2006
願い 2
julio 11, 2006
julio 06, 2006
how i learned to stop worrying and love the bomb

en lugar de ver y subtitular "princese marie", como habíamos prometido, ishikawa-san y yo dedicamos la mañana a ver "dr. strangelove".
cuarenta años pasan y nada, nada cambia.
julio 05, 2006
girls just wanna have fun

viendo la cara de klara recordé:
-las palabras largas y certeras de juliana
-el incontestable sentido práctico de cataniño
-la tenacidad de astrid
-la risa y la adicción a la leche en polvo de pía
-la perfecta combinación entre medicina y trash metal de cataleena
-las manos y los masajes de asako
-el temblor de maria constanza
-la fe de ivón
-la filosofía y los juegos de catatac
-el implacable humor de luz
-longest fags and sweetest cakes with sally
-conversaciones sobre psicosis con aya
-las manualidades de tatiana
-la ética kantiana y la selva de claudiamora
-la mirada aguerrida de giselle
-la hermandad sin palabras con ruth
y pensé que, tal vez, haber nacido niña no haya sido tan del todo malo.
junio 30, 2006
little curiosities 1
todos sabemos que en japón hay todo tipo de vending machines. todo, desde condones hasta sake, desde té verde hasta caldo de pollo, TODO puede comprarse en estas omnipresentes bestias. lo que pocos conocen, sin embargo, es su historia, sus ancestros, su evolución. señoras y señores, en exclusiva para ustedes, algunos vendingsaurios.
Especímen 1: Vendinghuevosaurio

Especímen 2: Vendingtomatosaurio

Especímen 3: Vendingpimansaurio
Especímen 1: Vendinghuevosaurio

Especímen 2: Vendingtomatosaurio

Especímen 3: Vendingpimansaurio
singing in the rain

Vivía en Matsue, en la provincia de Shimane, donde se supone que nacieron los dioses que crearon al mundo. Yo era estudiante de intercambio y había tenido la extraña suerte de caer en una familia en la que se conjugaban todos los elementos de la tristeza. El padre era, además de profesor de Kendo en una escuela primaria, alcohólico; perdía la compostura y los buenos modales después de las diez de la noche. La madre parecía una muñeca envejecida prematuramente que se consumía sin decir ni una palabra, pero un tic en el ojo izquierdo revelaba su angustia contenida. Del hijo nunca supe nada: jamás me dirigió la palabra. A la hija la habían cogido robando vestidos en el centro comercial del pueblito o fugándose a la medianoche para la casa de un novio que debía tener apenas un par de años menos que su papá.
Pero nadie decía nada.
Cuando nos sentábamos a la mesa cada noche, la conversación giraba siempre alrededor de las mismas trivialidades: a qué sabía el café de Colombia, cuántos hermanos tenía, qué nueva palabra había aprendido en el colegio. El climax de nuestras charlas llegó el día que pude comer con palillos por primera vez. Nunca volví a ver tanta euforia en la casa como esa noche.
Supongo que cuando uno se ha ido lo más lejos posible no puede querer irse aún más lejos sin que esto signifique ir de vuelta. Yo me había querido ir y por eso resulté en la casa de esta gente. Cuando empecé a querer irme de ahí entendí que en el fondo lo único que quería era estar de vuelta.
Y así ha seguido siendo desde entonces.
Yo solía evadir las peleas conyugales, los regaños paternos y demás delicias de mi vida familiar japonesa enchufándome a un walkman sony azulito que ya para esa época estaba pasado de moda. Escuchaba varias veces por semana el "Pelusón of Milk", "Moving Pictures" y casi todo Serú Girán. Pero una de mis ambientaciones musicales favoritas era "Tango 4". "Mala señal" en el camino al colegio, "Cucamonga dance" cuando el día parecía haberse compuesto, "Happy and real" cuando llegaban cartas.
Una noche de diciembre, de regreso a la casa, cantaba una de Tango 4 con la felicidad que se siente cuando la letra de una canción se vuelve realidad.
En medio de las lluvias del invierno
no hay tiempo ni lugar
yo sé que entenderás que amor
para quien busca una respuesta
es un poquito más que hacerte bien
Tenía un paraguas cerrado y guardado dentro del maletín, pero haberlo abierto habría significado no mojarme en la lluvia de mi primer invierno. Era una oportunidad de oro. Faliz y cantante empecé a andar el trecho entre la parada del bus y mi casa, con la placidez que produce saber que cuando uno llega habrá una tina llena de agua caliente esperando. Pero no más de cuatro cuadras después, uno de los señores que se había bajado en la misma estación se me acercó y me ofreció un paraguas con un gruñido. "Kasa sashinasai!" Se quedó parado a mi lado hasta que hube abierto el paraguas y se fue refunfuñando, cerrándose la gabardina y maldiciendo pasito.
Siento que después de esa noche algo se rompió. Nunca volví a mojarme en la lluvia, empecé a creer que los paraguas eran útiles e incluso bonitos, y dejé de llevar el registro escrito de los días en que llovía y de la manera en que llovía. Los padres tuvieron que buscar al dueño del paraguas, devolverlo con mil excusas y promesas de que nunca volvería a salir de casa sin el mío propio.
junio 27, 2006
junio 26, 2006
1 y 30

es la una y media de la mañana de mi cumpleaños número treinta. los sucesos de esta primera hora (y treinta) han sido:
-acabar la última de siete botellas de vino y hacer parte de una improvisada sesión de masaje
-perder el metro y regresar a casa en el último tren de la noche
-caminar en la lluvia desde la estación
-abrir la puerta de la casa y encontrarnos con una cucaracha gigante
-aspirar a la susodicha (somos unos genios de la destrucción masiva)
¡creo que ésta será una década fantástica!
junio 21, 2006
上京

en los tiempos del shogunado, los señores feudales tenían que ir (literalmente, subir) a Edo para rendir cuentas y honores al shogún de turno. mientras tanto, en Kyoto el emperador jugaba a las cartas y a los amores, e ignoraba lo que ocurría más allá de sus jardines.
mañana me voy a hacer la versión moderna de esta costumbre:
tendré que "subir" a Tokyo en un bus nocturno (el "ladies dream", women only) para rendir honores a mi profesor en el congreso de turno. mientras tanto mi príncipe azul se quedará en Kyoto, playing the flute y haciendo aikido, y quizás ignorando que en realidad preferiría no estar mucho más allá de donde terminan sus brazos.
すぐ帰ってくる。行ってきます。
junio 15, 2006
(not my kind of) monsoon

odio la época de lluvia. si no tuviera un nombre tan bonito, ni siquiera le perdonaría que existiera. tsuyu. me encanta el nombre. pero odio la época.
de alguna manera, estos días huelen a lo que olía bucaramanga bajo la lluvia. cuando en bucaramanga llueve el calor se disipa y las cosas empiezan a oler a lo que deberían oler. el agua cae tibia y fuerte. supongo que eso debe tener que ver con el carácter de los de allá. a veces caen chubascos recios y breves, que lo mojan todo en un par de minutos. luego todo pasa. a veces cae una llovizna que no moja. mi abuela decía que en el campo la llamaban pelos de gato. mi papá la llamaba espantabobos. nadie sale a la calle con paraguas cuando cae una de esas lloviznas. la gente no le tiene miedo a la lluvia. acá nadie se quiere mojar.
junio 11, 2006
ocurre que

-i'm on the verge of turning 30
-hemos decidido, tras largos meses de cavilaciones y cavilaciones, quedarnos
-tras la presentación de mi artículo, "La noción búdica del vacío en 'El pabellón de oro' de Yukio Mishima: una aproximación lacaniana", mi profesor dijo que mis ideas eran peligrosas (?!)
-la vida empieza a tener mucho más sentido del que uno se siente capaz de soportar
-あっという間に五年間がたったことに気づいて、愛情ってどんなもんっけと思い始めった。
-a pesar de los designios acertados del i-ching y el horóscopo de ludovica, me sigo haciendo bolas
están pasando muchas cosas. paren un momento, que yo me bajo.
junio 06, 2006
junio 04, 2006
願い


dios:
si existes y estás del lado de los sensatos, no permitas que el nacionalismo japonés reciba un espaldarazo más. por favor, por favor, no dejes que el j-team gane la copa del mundo. no podría soportar más perros con el uniforme del equipo, no podría sobrevivir la ola de los "blue samurais", no podría resistir si el espíritu de nippon ichi se toma el mundo.
cuento contigo.
junio 01, 2006
confesión
mayo 30, 2006
mayo 29, 2006
悲哀
mayo 26, 2006
de cómo la vida imita al arte

On the twenty-eighth of February, 1936 [...] Lieutenant Shinji Takeyama of the Konoe Transport Batallion [...] took his officer's sword and ceremonially disemboweled himself in the eight-mat room of his private residence in the sixth block of Aoba-chô, in Yotsuya Ward. His wife, Reiko, followed him, stabbing herself to death. The lieutenant's farewell note consisted of one sentence: "Long live the Imperial Forces." His wife's, after apologies for her unfilial conduct in thus preceding her parents to the grave, concluded: "The day which, for a soldier's wife, had to come, has come..." The last moments of this heroic couple were such as to make the gods themselves weep. The lieutenant's age, it should be noted, was thirty-one, his wife's twenty-three; and it was not half a year since the celebration of their marriage.
Mishima Yukio, Patriotism
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